Mis calas imprescindibles de la Costa Brava Sur

Soy una enamorada de la Costa Brava y me gusta descubrir, aunque cada vez más es redescubrir, pequeños lugares que guardan un cierto encanto especial de este rincón del mediterráneo. Aunque el otoño se resiste un poco a venir, no está de más recordar con nostalgia las calas por las que me he “perdido” este verano. En este pequeño artículo os recomiendo algunas que son imprescindibles de la zona sur de la Costa Brava.

Cala Sa Forcanera en Blanes

Llevaba años intentando encontrar la forma de llegar a ella. Muchas personas a las que preguntaba del pueblo me decían “existe un camino de una casa privada por el que bajas y accedes a esta cala”. Pero más que una indicación creo que es una leyenda urbana. La Casa Sa Forcanera se ubica al otro lado de la montaña de Sant Joan del pueblo costero de Blanes (para que os situéis es la montaña que hay al lado del puerto y donde se ubica el Convento de Blanes). Pero si queréis que os sea sincera… nunca he sabido encontrar dicho camino en diez años que viven mis padres en este pueblo. Lo que si he visto es que hay dos formas de acceder: la primera es en barco, que queda automáticamente descartado si no tienes uno, y la otra posibilidad es acceder con kayak. Y dicho y hecho este verano así lo hice.Cala Sa Forcanera

La cala es de reducidas dimensiones, de arena gorda y que se divide en dos secciones separadas por una gran columna de roca. Accediendo con la canoa se puede ver en las alturas del acantilado el Templo de Linneo, el mirador del jardín botánico Marimurtra. La única pega que veo a este lugar es que no se le pone un coto cerrado a los yates que aparcan, más en los meses de verano y, esto hace que este lugar pierda el encanto de lugar paradísiaco. Ni tan siquiera se puede hacer snorkel con total seguridad de que no te alcance una hélice del motor por no decir que la fauna marina que brilla por su ausencia.

 

Platja Santa Cristina en Lloret de Mar

Este es uno de los rincones que más aprecio de la Costa Brava. Ya os hablé con anterioridad de la Platja Santa Cristina y su relación con el arte. A esta cala que, a día de hoy, es una de las pocas de Lloret de Mar que aún guarda su encanto natural, llegó Joaquím Sorolla buscando un rincón paradísiaco de Catalunya para pintar un mural que representase Catalunya para una de las salas que decorarían la Hispanic Society of America de Nueva York.

Cala Santa Cristina - Lloret de MarLa Platja de Santa Cristina , con una extensión de 500 metros de longitud, está separada de la Cala Treumal por el conjunto de riscos que forman pequeñas playas que reciben el nombre de Punta des Canó. Para mí esta zona es una de mis preferidas, no solo porque bajo el mar esconde una rica fauna marítima, un tanto desconocida para muchos, sino porque este secreto ‘cultural’ solo lo descubres si subes accediendo por un montículo, situado entre estas dos calas, que lleva a la Ermita de Santa Cristina. Justo allí, mirando hacía el lado del azul mediterráneo de la Cala Treumal se encuentra una placa en honor a Joaquín Sorolla con una frase: «Santa Cristina es una maravilla. Grandes pinos sobre el monte, con escollos claros de color, sobre una mar maravillosa, de azul y verde. Algo griego y estupendo.” Y es donde se ve el Mediterráneo con su color azul en todo su esplendor y la misma representación intacta que hace Sorolla en su cuadro sobre Catalunya.

 

Cala d’es Codolar de Tossa de Mar

Cualquier playa por la que intentes perderte por Tossa de Mar merece ser reseñable. Pero si tengo que elegir una que realmente me llene de vida es la Platja d’es Codolar. Supongo que su encanto reside en que te la encuentras después de perderte por el casco antiguo medieval. Por allá en los años treinta, este pueblo pescador era una de las localidades más bellas y fue precisamente aquí donde llegaron multitud de intelectuales, algunos a pasar temporadas y otros huyendo del horror del nazismo que asolaba Europa. Uno de ellos fue el pintor Marc Chagall que entre los pinos y el mar encontró un paraíso azul y así lo reflejó en uno de sus cuadros. Esta pintura precisamente se puede encontrar en el Museu Municipal de Tossa de Mar que se encuentra en el mismo casco antiguo. Para ir este rincón paradisíaco no hace falta que se vaya en verano – época en la que tiene tendencia a estar masificada por el turismo-sino que en invierno en una buena época para explorar la villa medieval y descubrir porque este pueblo del sur de la Costa Brava  se convirtió en el lugar más deseado de todo el Mediterráneo.

 

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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