Jardines Marimurtra, un museo muy vivo en Blanes

Los que tenemos devoción por viajar al norte de Europa sabemos con creces que ellos son pioneros en crear jardines botánicos de alto nivel. Será por el clima tan óptimo, la capacidad para construir grandes invernaderos o por las grandes extensiones de verde que convierten estos espacios en lugares ideales para la desconexión. Pero ¿Qué hay de los que se encuentran en la cuenca del mediterráneo? Pues también hay y de primerísimo nivel como los Jardines Marimurtra en el pueblo de Blanes, la primera localidad costera de la Costa Brava.marimurtra13

Los Jardines Marimurtra conviven en este pueblo junto a otro de mayor extensión que se denomina Los Jardines Pinya de Rosa. Yo tenía muchas ganas de visitar Marimurtra porque me habían comentado que es un museo viviente, que desprende una belleza sin igual, debido a la variedad tan extensa de plantas que adaptan los diferentes ecosistemas de diferentes regiones del mundo, especialmente de cactus y la vegetación mediterránea. Para los que no somos expertos en el tema, este lugar se convierte en didáctico a la par que necesario ya que desconocemos que muchas de las plantas que nos rodea se encuentran en peligro de extinción.

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Paseo por el mundo a través de un jardín

El jardín botánico se extiende en un área de 14 hectáreas en un enclave privilegiado del pueblo: una montaña con pinares que desemboca en uno de los acantilados con más encanto de la Costa Brava sur. Ahora bien, para llegar a estas vistas primero tienes que recorrer los tres jardines que conforman Marimurtra con sus 4.000 especies de plantas diferentes.

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El primer jardín, a ojos del visitante, es el más interesante. A parte de que se accede al recinto por un edificio novecentista del arquitecto Josep Goday, no menos llamativas son las especies de plantas que aquí se muestran. Por un lado las que pertenecen al área de la Macaronesia con una magnífica representación de las Islas Canarias o las Azores. También en esta área es donde se encuentran las variedades de cactus de las diferentes zonas áridas de América, África y México. Precisamente, en esta última, hay instalado un altar en homenaje a la figura de Charles Darwin.marimurtra5

A día de hoy es difícil que nadie conozca la labor de este gran científico naturalista. Pero no está de más recordarlo. Charles Darwin fue el creador de la revolucionaria Teoría de la evolución de las especies. Este naturalista inglés, a través de su trabajo de observación de la naturaleza, llegó a la conclusión que la diversidad de especies que hay en el mundo fue el resultado de millones de años de evolución, gracias a lo que él denominó “por selección natural”. El jardín Marimurtra es un escenario perfecto en el que se cumplen algunas de las características que ejemplifican su teoría a través de la adaptación de las diferentes plantas, tanto autóctonas como foráneas.marimurtra14Otra espacio que encontramos en esta área, y a mí parecer de los mejores, es la zona llamada Pérgola. Es una construcción rectangular de piedra en medio de la zona de los cactus que parece que la naturaleza se la haya engullido en medio de su proceso de crecimiento. Desde allí hay una especie de mirador que se pueden observar con una perspectiva muy amplia la inmensa variedad de especies de cactus que posee el área del continente americano. En el interior encontramos el busto de Carl Faust, el empresario que hizo posible este pequeño oasis en medio del pueblo.

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Busto de Carl Faust. Foto: Núria A.T

Carl Faust, el mecenas de la ciencia en Blanes

Estamos acostumbrados a que el azul radiante de la Costa Brava haya sido el refugio de inspiración para muchos artistas. Blanes no solo tuvo uno de los genios de la literatura contemporánea, Roberto Bolaño, buscando inspiración en cada una de sus calles o rincones sino que, mucho antes, un empresario alemán llamado Carl Faust eligió este pueblo para llevar a cabo su sueño: la creación de un jardín botánico. A pesar de que fue un hombre de negocios y que llegó a amasar mucha fortuna con sus empresas, a la edad de 50 años abandonó el mundo industrial para dedicarse de pleno a la que había sido su afición desde pequeño: las ciencias naturales. Así que se dedicó a construir estos jardines con unos terrenos de viñedos que había comprado, en 1918, en la parte oriental de la montaña de Sant Joan de Blanes. El proyecto fue creciendo y se inauguró dos años después, en 1921. Carl Faust se rodeó de los mejores botánicos y naturalistas del país, al igual que del resto de Europa, para construir este maravilloso oasis dedicado a las ciencias naturales. Es por eso mismo que el año 1951 se creó la Fundació Carl Faust con el objetivo de seguir con la labor que comenzó en su día este empresario alemán. La Fundación se encarga de los programas de investigación biológica y la protección de las plantas amenazadas en el Mediterráneo así como se encarga del mantenimiento y la puesta a punto de los jardines Marimurtra. El centro posee un laboratorio y una biblioteca especializada en estos temas para los profesionales que deseen profundizar en algunos aspectos relacionados con la botánica. Desde el año 1995, Marimurtra se considera un Bien de Interés Nacional.

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Camino entre bambú y palmeras. Foto: Núria A.T

El Palmeral y el área de etnobotánica

El segundo jardín lo conforman aquellas especies de plantas que pertenecen a un clima más suave y adapta algunos ecosistemas de las zonas de China, Japón y otras propias de América del Sur. En esta zona encontramos el espacio dedicado al palmeral y a las plantas ornamentales. En la zona de restauración se encuentra un huerto ecológico y la zona de etnobotánica, donde se aprende como ha sido la relación de las plantas con el ser humano.

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Huerto y viñedos en el segundo jardín. Foto: Núria A.T

No soy una experta en el tema de botánica pero me sorprendió gratamente saber que hay una gran variedad de especies de palmeras. Es agradable pasear por el mismo sendero y ver, a un lado, diferentes especies de este árbol y, al otro, un inmenso bosque de bambú. Además, conforme bajas el camino y dejás atrás estas inmensas cañas, el camino abre paso a las Araucarias, los árboles típicos que encontramos, por ejemplo, en Chile. Precisamente este espacio hace que sea muy fácil volver a trasladarte a aquellos paisajes lejanos que se quedan grabados en nuestra mente cuando viajamos.

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Plaza de Goethe. Foto: Núria A.T

El precioso jardín dedicado al Mediterráneo

Un túnel subterráneo nos lleva a la zona que alberga el jardín dedicado a las especies que viven en el clima mediterráneo y es la más extensa. Desde cualquiera de sus cuatro miradores podemos desgranar el significado del nombre Marimurtra haciendo un giro de 180 grados. El mar, con su azul intenso por un lado, y la murtra, los matorrales típicos que encontramos en estos paisajes del mediterráneo que desprende un olor muy típico y conocido para los que solemos frecuentar estas zonas muy a menudo.

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Mirador de Ramón Margalef. Foto: Núria A.T

Esta área posee uno de los miradores más famosos de la Costa Brava: el Templete de Linneo. La inmensa escalinata que lleva  a este a magnífico mirador está dedicada a Pius Font i Quer, el botánico catalán más famoso y que trabajó con Carl Faust en estos jardines. Al final, en el mirador podemos ver la Cala Forcanera que es una de los rincones aislados del pueblo que no es accesible a pie.

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Templete de Linneo. Foto: Núria A.T

Me impresionó bastante no dejar de leer carteles donde ponía que muchas de las especies autóctonas que tenemos están en peligro de extinción. En total hay unas 150 especies locales amenazadas y parte del trabajo de Marimurtra es intentar que estas plantas no pasen a verse solo en los libros de botánica. Realmente paseando por esta extensa zona te das cuenta de la importancia que tiene respetar el entorno en el que vives. Además de la vegetación local, esta zona también exhibe flora que es similar a la mediterránea pero se encuentra ubicada en otras zonas geográficas distantes como California, Australia o zonas de América del sur.marimurtra9

El recorrido del parque se puede realizar aproximadamente en dos horas de duración. Sin embargo, recomiendo que no se vaya con prisas si se quiere sacar buenas fotos de la inmensa cantidad de especies de plantas que conviven en este espacio. A veces los museos no son aquellos que exponen lienzos hechos con pincel sino que existen otro tipo de templos museísticos, muy vivos, que merecen ser visitados y protegidos. Marimurtra es uno de ellos.

 


INFO PRÁCTICA

Dirección:

Passeig Karl Faust, 9 (Blanes, Girona)

Datos de interés:

Horario de visita: Todos los días de 9 a 20h.

Precio: 6,5 €

Web: www.marimurtra.cat

Cómo llegar:

A pie: Se puede acceder a pie desde el centro de Blanes. Hay solo una distancia de 1km accediendo por la calle de la Esperança y subiendo por la carretera del Passeig de Carles Faust.

Automóvil: Para llegar al pueblo se puede acceder por la carretera GI-682 dirección Lloret de Mar si se viene de la c-32 o la A7. Para acceder a los jardines se tiene que llegar hasta la carretera del Passeig de Carles Faust (accediendo por la calle de atrás paralela al puerto). Hay parking gratuito para las personas que accedan al recinto.

Transporte público: Con la línea de bus L3 que sale desde Plaça Catalunya (rotonda frente a la Palomera) sale un bus al jardín botánico cada 20 minutos. Coste: 2€ ida/vuelta

**Este artículo no hubiera sido posible sin la invitación por parte del Jardín Botánico Marimurtra. Agradezco haberme facilitado la posibilidad de conocer este espacio de divulgación en mi estancia en Blanes.


 

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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