Narbona, un recorrido por la villa del arte y la historia del sur de Francia

Siempre que pensamos en una escapada queremos automáticamente pillar el primer vuelo con la oferta más económica que podamos encontrar. Sin embargo, no nos paramos mucho a pensar que hay otras alternativas de transporte que nos llevan de forma cómoda y rápida a otras ciudades. Es el caso de los trenes de Renfe SNCF que unen las ciudades de Catalunya y España con muchas de las ciudades del sur de Francia: Perpignan, Narbona, Béziers, Carcassone, Toulousse, Montpellier, Nîmes, Avignon, Marsella, Lyon o París.

Estación Renfe-SNCF en Narbona

Yo tuve la suerte hace unos días de probar este servicio para ir a visitar la ciudad de Narbona. En un primer momento cualquier persona tiende a pensar que viajar en tren es mucho más cansado, menos cómodo y ágil. Lo cierto es que es todo lo contrario. En tan solo un trayecto de 2 horas te puedes plantar en uno de los municipios que es considerado una de las joyas del sur de Francia. Y es que Narbona tiene todos los ingredientes para ser descubierta por el viajero: paisajes naturales excepcionales, una riqueza arquitectónica envidiable y un rincón gastronómico único en el mundo.

Como he dicho en otros tantos artículos, yo me considero fan absoluta de las ciudades secundarias de muchos países porque la historia que guardan muchas de ellas no son para nada envidiables a las grandes capitales. Con Narbona me pasa justo eso. Sus 2.500 años a sus espaldas la convierten en un testimonio envidiable del paso de la historia. Se hizo famosa ya en la época romana por convertirse en la colonia más importante fuera de Italia y más tarde, en plena época medieval, fue lugar de residencia de los Reyes Visigodos y sede de la ciudad archiepiscopal. Es por ese motivo, que Narbona tiene incrustada la historia en todos y cada uno de los monumentos históricos. En una visita rápida a esta ciudad hay cinco lugares imprescindibles que no podéis dejar de visitar.

Catedral de Sant Just et Saint Pasteur

Catedral de Sant Just et Saint Pasteur

Cuando pensamos en grandes catedrales nos viene a la mente la Catedral de Notre Damme de París o alguna majestuosa del norte de Francia. Nadie se imagina que Narbona alberga una de las catedrales más espectaculares de este continente. Edificada a finales del siglo XIII, la Catedral de Sant-Just-et-Saint-Pasteur es una construcción inacabada del estilo góticol y es la cuarta más alta de Europa, con una altura de 41 cm, después de la de Beauvais, Amiens o Metz. Quizá sea una de las que tenga un conjunto de gárgolas del claustro excepcionales, bien conservadas y peculiares como la de la bruja o la del perro. Pero en su interior guarda todavía mejores secretos: La Sala del Tesoro con una colección de objetos litúrgicos y religiosos entre los que destaca un tapiz de la creación de Flandes.

Palacio de los Arzobispos

Palacio de los Arzobispos

El Palacio de los Arzobispos se incluye dentro del conjunto monumental más espectacular de la ciudad que se incluye dentro de la visita a la Catedral de Sant Just et Saint Pasteur. Lo cierto es que es el conjunto arzobispal más importante después del de Avignon y en la visita se pueden ver varios palacios de distintas épocas: El Palacio Viejo, datado de la época románica, y el Nuevo, de estilo gótico. El conjunto monumental lo conforman dos torres, una de las cuales preside la fachada del Ayuntamiento.

Via Domitia

Los restos que quedan del pasado romano los podemos ver al aire libre en la Plaza del Ayuntamiento. La Via Dolomitia conectaba las colonias ubicadas en la Península ibérica con Italia por allá el siglo II a.C. Siguiendo un pequeño recorrido por la Rue Droite, una de las más céntricas de la ciudad, llegaremos a una pequeña plaza. Solamente la reproducción de una estatua de la loba capitolina nos dice que, en tiempos pasado, esa era la plaza del foro romano pero ahora preside la entrada del Museo Arqueológico y lugar, por cierto, ideal para ver objetos de la época romana que se han descubierto en diferentes excavaciones. Narbona no conserva grandes construcciones romanas pero lo único que destaca de este período es el Horreum, unas galerías subterráneas a cinco metros de profundidad que servía de almacenaje donde se depositaban las ánforas.

Mercado de La Halle

Canal de la Robine

Es uno de los pulmones que hace latir la villa de Narbona. Este canal, de 32 quilómetros de longitud navegable, es una ramificación del canal de Midi y el punto de conexión con el Mediterráneo a su paso por la ciudad francesa. No es de extrañar que fuera el punto de partida donde zarpaban los barcos transportando mercaderías. Sobre el subsiste el Puente de los Mercaderes, el único puente que queda en Francia de los 7 que había y que permite construir vivienda habitable. Es por ese motivo que esta edificación fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.

Les Grands Buffets

Narbona y su gastronomía

No hay que olvidar que Francia es la cuna de las exquisiteces gastronómicas por excelencia y Narbona no podía faltar entre las que tienen motivos para sentirse orgullosa de eso. Por un lado, el Mercado de la Halle no es solo uno de los mejores vestigios de la arquitectura de Victor Baltard sino que, en su reducidas dimensiones, puede sentirse orgullosa de condensar toda la gastronomía francesa en sus cerca de 80 paradas de frutas, quesos, pescados, hortalizas o carne. Es uno de los centros de reunión de los habitantes de Narbona para degustar un vino de la zona, con unas ostras o queso típicos de la región, ya que está abierto todos los días del año.

Pero si en realidad quieres experimentar una experiencia única inigualable que te transporta a la época culinaria de la burguesía francesa tan solo tienes que ir a las afueras de Narbona. Allí se encuentra el restaurante Les Grands Buffets, el buffet más reconocido del mundo, que permite a los comensales degustar una gran variedad de productos y recetas que eluden a la más antiguas de la cocina tradicional francesa. Es reconocido por tener 45 variedades de quesos, 9 de Foie, más de 100 variedades de postres y 70 vinos de la región de alta calidad.

Este post se ha podido realizar gracias a la invitación del blogtrip realizado con Tryptic Comunicació y en colaboración con Renfe-SNCF, Les Grands Buffets y la oficina de Turismo de Narbona.

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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