Budapest: diez cosas imprescindibles para enamorarte de la Perla del Danubio

‘La Perla del Danubio’, como llaman a Budapest, es un cóctel explosivo de arquitectura de una belleza sublime, una historia profunda que marca al visitante y un ocio underground que hace de la capital de Hungría una ciudad de la que te enamoras con el paso de las horas.

Budapest es única, con personalidad propia, y se encuentra incrustada en una curva del Danubio. Dividida en nueve distritos y separada por el río entre la colina medieval de Buda y la vibrante planicie de Pest. La ciudad se encuentra en constante cambio, en parte al incremento de visitantes, que le ha obligado a ponerse guapa y rehabilitar muchos de sus edificios que han sufrido estragos a causa de todos sus episodios históricos, no siempre buenos y amables. El Neogótico es el distintivo por excelencia y el estilo que decora la mayor parte de toda su arquitectura.

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Hay mil motivos para visitar Budapest. Para mí, estas son las diez cosas que toda persona debería hacer obligada si quiere conocer la ciudad en pocos días.

Buda: colina del Castillo

El Distrito I (Várhegy), situada en la parte de Buda, cuenta con el recinto medieval que explica parte de la historia de Budapest. Allí encontramos la Colina del Castillo, una meseta de piedra que alberga parte de los monumentos más importantes: Bastión de los Pescadores – un recinto neogótico con una de las mejores vistas de la ciudad-, el Palacio Real, la Iglesia Matías o la Torre de Buda, la única de estilo gótico que se mantiene en pie.budapest4

Parlamento

Un indispensable para visitar es el Parlamento. No es un vestigio del pasado, sino una mezcla de estilos arquitectónicos como son el neogótico, el neorrománico o neobarroco ¡Casi nada! Se ubica en el Distrito V (Lipótváros) justo al lado del río, siendo su ubicación algo estratégico para situarlo justo delante del Palacio Real (que se encuentra al otro lado del río) y para demostrar que la democracia residía en el pueblo y no en la realeza. El edificio fue diseñado por el arquitecto Imre Steindl en 1885 e inaugurada su reconstrucción en 1860. Está inspirado en el Palacio de Westminster de Londres y verlo iluminado por la noche es espectacular desde cualquier punto de la ciudad. Las visitas al interior se tienen que pedir con días de antelación  sino  es  difícil  poder  visitarla.  Budapest: Parlamento

 

Recorrido por los Ruin Bars

La noche en Budapest la rigen los Romkicsmák (ni te esfuerces en recordarlo) ya que mundialmente son más conocidos como Ruin Bars. Son los locales de ocio por excelencia, de aspecto ruinoso y decadente, donde los húngaros quedan para tomar algo y socializar. Se pusieron de moda a principios de siglo cuando emprendedores con visión de futuro no quisieron tirar los edificios que estaban medio derruidos por la guerra y decidieron darles una segunda vida a los locales inferiores. Concentrados principalmente en del Distrito VII (Erzsébetváros o barrio judío), Distrito V (Bélvaros) o en el Distrito VIII (Józsefváros), los hay que funcionan como discotecas o clubes nocturnos, otros son cafeterías y otros bares con opción a comer la más rica comida local. Algunos incluso ofrecen programación cultural que va desde ciclos de cine, exposiciones de arte o tertulias. Los Ruins Bars se an convertido en el principal reclamo para visitar la ciudad.

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Los Museos: visita indispensable para conocer su historia

Al igual que en otras ciudades europeas la historia se palpa en cada rincón, en Budapest se presenta de una forma subliminal y hay que saber encontrarla. La capital húngara se reconstruyó en casi su totalidad por los estragos de la Guerra Mundial, por eso es muy necesario el protagonismo que adquiere cada uno de sus museos para contar su pasado. Yo recomiendo empezar por el Palacio Real, en Buda, que alberga la Galería Nacional Húngara donde descubres la importancia de gran parte de pintores de la historia del siglo XX, como Tivadar Kosztka Csontváry, vinculado al postimpresionismo, o József Rippl-Rónai, máximo representante del secesionismo húngaro. El Museo Nacional de Hungría alberga las reliquias históricas del país y hace un recorrido de su historia desde los primeros asentamientos en la cuenca de los Cárpatos hasta los años del comunismo.

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En la plaza de los Héroes, encontramos dos de los museos más importantes: el Museo de Bellas Artes, que acoge las colecciones de arte mundial más importantes desde la antigüedad hasta el siglo XXI: la colección egipcia, la clásica, la sala del Greco o las pinturas italianas son un regalo a la vista  para el visitante.  El Kunstahlle, construido como un templo griego, es el museo que destina sus exposiciones a las Artes Visuales contemporáneas y un lugar para descubrir algunos artistas que no sabías ni que existían. Bajando por la Avenida Andrássy desde la plaza de los Héroes, los aficionados a la Historia no pueden perderse el Museo del Terror, un museo que explica los estragos de la población tanto con el régimen fascista como comunista.

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A nivel de espacios de arte contemporáneo, no pueden faltar la visita al Centro de Fotografía Contemporánea Robert Capa, un edificio de Art Noveau de 1912, que acoge muestras de fotográficas de autores contemporáneos y una sala con cincuenta fotografías que muestran la obra del fotoperiodista: Robert Capa. Por otro lado, el Museo Ludwig que acoge obras de artistas internacionales de arte contemporáneo o el Museo Vasarely, que destaca por sus obras principales de Victor Vasarely, precusor del movimiento op-art pero también se pueden ver obras plásticas de la segunda mitad del siglo XX.

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Baños termales y spas: un break en sus aguas curativas

Los restos de los baños encontrados en el recinto arqueológico de Aquincum, que por cierto también se pueden visitar, ya dan indicios de que los romanos utilizaban las aguas termales para uso de ocio. Pero no fue hasta la llegada de los turcos, que los baños en Budapest se integraron en la vida de la ciudad. De hecho, Budapest se encuentra en una falla geográfica por el cual brotan más de 30.000 m3 de agua mineral entre templada y ardiente (21 a 76 ºC) que salen de más de un centenar de fuentes termales y 400 manantiales. Si os tengo que recomendar alguno, sin duda, el primero son los Baños Géllert, construido en un edificio de Art Noveau; el Baños Rudas, que fue el primer baño turco de la ciudad, o los Baños Széchenyi, en un complejo de estilo neobarroco que alberga las termas más visitadas por los turistas.

 

Visitando la ciudad a través de sus estatuas

Una forma curiosa de conocer la ciudad es recorrerla andando e ir descubriendo las diferentes esculturas que están ubicadas en cada plaza, calle o rincón. Si más no es algo peculiar que te vas encontrando a tu paso y que no se localizan en un Distrito fijo de la ciudad sino que están repartidas por los nueve que conforman Budapest. Las esculturas, junto con el arte urbano, le dan ese plus añadido para que te entren ganas de recorrértela a pie.

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La ruta más famosa es la que recorre la rivera del río Danubio, en el lado Pest, entre el Puente Isabel y el Puente de las Cadenas. Allí podemos ver algunas de las más famosas como la de la Pequeña Princesa, el pintor Ignác Roskovics, la estatua de la chica con el perro, la del poeta Jozsef Attila o el famoso conjunto escultórico de los zapatos en homenaje a los judíos asesinados a orillas del Danubio por el nazismo.

Pero también hay de muy importantes como la Estatua de la Libertad que corona lo alto de la Ciutadella en el Monte Géllert; la estatua de Anonymous en el Castillo de Vajdahunyad; o, a las afueras de la ciudad, muchas de las estatuas del período comunista fueron reubicadas en el parque Memento Park en donde el visitante puede visitarlas.

 

Castillo de Vajdahunyad

El Castillo de Vajdahunyad es una de las construcciones más peculiares que esconde Budapest. Ubicado en el Parque de la Ciudad, y a unos escasos metros del famoso  Balneario Szécheny. Es uno de esos edificios eclécticos tan representativos de Budapest que cuando conoces su historia te quedas sorprendida. Fue diseñado por Ignác Alpár y construido entre el 1896 y 1908 con el objetivo de ser una de las atracciones de la Exposición Universal. Al principio, y dado su carácter de construcción efímera, se levantó con madera y cartón representando ser una copia del Castillo de Hunyad de Transilvania (Rumanía).

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Lo cierto es que tuvo tanto éxito que los residentes quisieron que se quedase siempre, así que lo volvieron a construir utilizando piedra y ladrillo. El conjunto arquitectónico lo forman diferentes edificios que representan varios estilos entre los que destaca el románico, el gótico, el renacentista o el barroco. En este último es donde se encuentra el Museo de la Agricultura. En invierno esta zona tiene un doble encanto: por un lado, el manto teñido de nieve y, por otro, la inmensa pista de hielo que ponen donde se puede patinar.

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Distrito VII: Barrio Judío

Pisar Budapest es acabar en alguno de tus momentos pasando por Erzsébetváros, el barrio judío. La vibrante Pest pasa por este barrio y es aquí donde encontramos la inmesa mayoría de edificios con interés. El barrio judío tanto apasionante como trágica a la vez por ser en el pasado el guetto de los judíos durante el holocausto nazi. La verdad es que se ha sabido adaptar a los tiempos, ambientando sus Ruins Bars y las tiendas Koshers convirtiéndose en bares y restaurantes. En ella encontramos La Gran Sinagoga, construida en 1859, y cuyo interior se encuentra la escultura El Árbol de la Vida en memoria de los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial y su museo. No es la única importante que tiene, en el barrio también se encuentra la pequeña sinagoga de la calle Rumbach que fue diseñada por uno de los maestros del Art Noveau, Otto Wagner.

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Avenida Andrássy

La Avenida Andrássy es una de las calles principales y más emblemáticas que pasa por el centro de la ciudad y termina en el Parque de la Ciudad, entre los distritos de Térezvaros y Erzsébetvaros (barrio judío). Es interesante recorrerla a pie, con sus dos quilómetros y medio, para poder ver la diferencia de edificios. Es la calle que concentra las boutiques de lujo, edificios históricos como la Ópera de Budapest, edificios de Art Noveau, algunos de los museos más famosos, como el Museo del Terror o el Museo de Arte Asiático Ferenc Hopp, y palacios renacentista o neobarrocos que básicamente son las que albergan las embajadas de otros países. Fue construida en 1872 y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002.

 

Recorrido por la arquitectura de Art Noveau

Una de las principales impresiones que te llevas de Budapest es el alto número de edificios de Art Noveau que conserva la ciudad y que se han mantenido en pie, incluso algunos todavía no han pasado por su rehabilitación. En la capital húngara, el movimiento se llamó Szecesszió también practico el arte de decorar las fachadas con figuras y escenas alegóricas e históricas, motivos populares y cerámica.

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Pero la diferencia es que en Budapest llegó a desarrollar un estilo ecléctico que, aunque está inscrito dentro de las coordenadas del Art Noveau, emergió con un carácter propio y exclusivo de Hungría. El máximo exponente fue Ödon Lecher – al que denominaron el ‘Gaudí Húngaro’- que dejó en la ciudad magníficas representaciones como el Museo de las Artes aplicadas, la Antigua Caja Postal de Ahorros o el Instituto de Geología. Pero Budapest guarda escondidas muchas más joyas como el Hotel Gélert, la Casa Bedö, la Academia Ferenc List de Música, la Sala Club Parisina o la pequeña Sinagoga de la calle Rumbach.

 


Budapest Card

Gracias a la empresa Musement existe la opción de comprar la Budapest Card con la que podrás acceder a muchos de los lugares que he mencionado anteriormente de forma gratuita u obtener muchos descuentos en la entrada. El precio del pase, según las horas que estés en la ciudad, cuesta 21, 99 € (24 horas); 32, 99 € (48 horas); 42,99 € (72 horas); 52, 99 € (96 horas).

La Budapest Card Plus con un coste de 66,90 € que trae algunos añadidos que son bastante interesantes: servicio de transporte público gratuito (red de transporte BKK sin límites con opción a coger tranvía, trolebús, metro autobús, barco o tren de cercanías dentro del límite administrativo de la capital); acceso al ferrocarril de cremallera (tranvía 60) que te sube a las montañas de Buda; líneas de autobuses nocturna; acceso al funicular del Castillo de Buda; servicio de transporte gratuito del aeropuerto con la empresa miniBUD, un paseo en barco con Legenda Duna Bella o, incluso, si vas a la Pastelería Molnar’s Kurtoskalacs recibirás un obsequio.

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

2 Comments

  1. Un artículo muy bueno de esos días tan intensos que viviste en Budapest. Cuando la viajera es de las buenas, de las que son felices viajando, no importa no descansar, no comer, no dormir … Lo importante es visitar lugares y sentir nuevas emociones. Al regresar a casa ya tienes tiempo de asimilar todo lo vivido y echarte en el sofá a recordar lo visto; bueno, eso yo, que estoy jubilada.

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