Carmen de la Tribu: “El feminismo es algo que entiendo como una cualidad”

Nos citamos en el Cup&Cake de Barcelona con Carmen G. de la Cueva, directora de la Tribu, una comunidad virtual dedicada a la literatura feminista que, poco a poco, se está convirtiendo en una de las más importantes en nuestro país, en parte gracias a las redes sociales. Nacida en Sevilla, esta periodista especializada en Literatura Comparada ha vivido en el Reino Unido, República Checa, Alemania y México. Combina su trabajo de colaboradora en SModa, El Mundo, Playground, entre otras, con la escritura de poesía, todavía inédita fuera de los portales de Internet. Editora de su revista digital (puede descargarse desde la página de la Tribu de Frida) y desde hace un año realiza encuentros de la Tribu por las diferentes ciudades de España. Su comunidad virtual tiene su cuarta cita en Barcelona y un día antes del encuentro nos explica un poco su mundo. Solo hace falta unos cuantos minutos para que esta chica del sur te enamore con su personalidad y una hora para que termine embarcándote también a ti su Tribu.

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© Núria A.T

¿Como surge la idea de la Tribu?

Pues fue en mayo de 2014. Yo estaba trabajando en la Casa del Libro, se me acabó el contrato y no me volvieron a renovar. Tienen una política fija en la que después de encadenar cuatro contratos o te hacen fija o no te renuevan más. Así que me fui. Estaba en mi pueblo, en Sevilla, sin trabajo, sintiéndome bastante frustrada. Me agobió la sensación de no hacer nada. Entonces, me planteé que tenía que crear algo que fuera mío, hecho a mi manera y que me permitiera seguir mejor conmigo misma. Es decir, la Tribu nació de un propósito egoísta en el sentido de hacer algo que primero me hiciera sentir bien a mí, sentirme realizada y que ayudara también a otras personas a encontrarse. Sobre todo a mujeres que se pudieran sentir en una situación parecida e intentar conectar con los momentos de la vida de esas escritoras que habían pasado por algo similar.

Tú idea entonces no era hacer una página sino hacer una comunidad donde las personas crearan un vinculo en el que sentirse identificado…

Sí, de hecho el nombre de la Tribu venía en ese sentido. Crear esa comunidad, esos lazos, esos espacios donde empatizar y sentirse un poco menos sola. Porque yo me sentía muy sola. He vivido cuatro años en el extranjero. He vivido en Alemania, en Praga, Londres y México. Después de todo aquello volví a Sevilla y cuando se me acabó lo de la Casa de Libro – que me mantenía distraída unas horas al día– vuelves a la habitación de la infancia y a estar prácticamente como a los 18 años pero con un montón de experiencia y de formación. Te das cuenta que en la vida práctica no te sirve porque es como si empezaras de cero. Estaba muy cansada de sentirme explotada.

 

Has vivido en  España, Alemania, México, República Checa y UK. ¿Cómo ha afectado la experiencia del viaje en tu concepción de la literatura y el feminismo?

Viajar no creo que haya tenido nada que ver con el feminismo. Es decir, con mi forma de vivir el feminismo porque siempre me he considerado como feminista.  Aunque igual de pequeña no me llamaba feminista porque quizá la palabra se popularizó mucho más tarde.

¿Para ti es un estilo de vida?

El feminismo es algo que entiendo como una cualidad. Para mi no es un movimiento sino una forma de ser. De buscar la igualdad y de intentar ser más justa.

Tú buscas un feminismo donde la masculinidad no sea excluyente…

Entiendo el feminismo como la igualdad de los géneros. No es que la mujer valga más. Feminismo es donde las mujeres y los hombres son iguales. Muchas veces me han preguntado: ¿Por qué en la Tribu no hay autores? Yo respondo que es una web sobre mujeres. Todos los suplementos, webs y revistas están llenos de autores, de novelas escritas por hombres, de críticos o de periodistas hombres. En la tribu también hay colaboradores: hay traductores, hay chicos que escriben reseñas, etc. Pero me pareció importante dedicar ese espacio solo a la escritura de las mujeres.

Porque la Tribu no está conformada solo por y para mujeres, ¿verdad?

Claro. Por ejemplo la semana pasada publicamos un artículo de Nellie Bly, una periodista que trabajó con Pulitzer. Fue la primera mujer que dio la vuelta al mundo en 72 días. Enrique Benítez, hombre y economista, escribió un artículo sobre ella. Luego, también publicamos una reseña de José María Romeo Varea sobre unos diarios de una escritora norteamericana. Hay muchos traductores chicos y la revista digital Frida, que esta dentro de la Tribu, está diseñada también por un chico. A mí me encanta que colaboren. A veces he invitado a algún amigo escritor si tiene algún relato sobre alguna mujer importante de su familia o quieren escribir sobre alguna escritora. Eso sí, chicos escribiendo o traduciendo sobre escritoras mujeres. Pero chicos escribiendo sobre ellos desde su perspectiva de hombres, no.

© Núria A.T
© Núria A.T

Tú idea es dar voz también a las autoras jóvenes de España que para ellas les es muy difícil publicar.

Es la combinación de las voces inéditas de escritoras que yo creo que pueden tener talento o tener algo diferente. No todas porque publicamos mucho.

Te llegan muchas peticiones de gente que quiere publicar en la Tribu.

A diario. En el facebook tengo 5.000 contactos. Por eso abrí la página.

Has pensado en  crear una editorial en un futuro.

Es un proyecto a medio plazo en la Tribu.

¿En Latinoamérica os leen?

Tenemos mucho público, sobre todo de México y Argentina.

¿Hay movimiento feminista en Latinoamérica?

Me interesaba sacar voces de Latinoamérica. Esta última semana publicamos una reseña de una escritora venezolana, Oriette d’Angelo, que tiene también un proyecto llamado Digo.Palabra.txt y han escrito una antología que se llama 100 mujeres contra la violencia de género. Cien testimonios de mujeres escritas por ellas mismas sobre experiencias de violencia que han sufrido a lo largo de su vida. Claro que hay movimiento feminista. Tienen una lucha larga por delante.

Una persona joven, escritora que quiera dedicarse a escribir poesía, por ejemplo ¿Lo tiene fácil para publicar en este país?

Yo creo que hay muchos espacios.

¿Internet ayuda?

La mayoría de editoriales de poesía publican a hombres. Lo digital ha facilitado en muchos aspectos a la publicacion de mujeres. Ahora, por ejemplo, hay una asociación muy interesante que se llama Geniealogías. En el próximo número de Frida les hacemos una entrevista. Es una asociación de mujeres poetas con trayectoria y noveles como Noni Benegas, Yaiza Martínez, Julieta Valero o María García Zambrano. Tienen la idea de reivindicar los espacios para la escritura poética de las mujeres. Han sacado un Crowdfunding para lanzar dos títulos: uno de María Victoria Atencia y otro de Juana Castro. Son dos autoras que importantes pero son autoras poco leídas.

Hay un poco de vacío ¿no?

Sobre todo en la generación poética de los años cincuenta. No la conoce nadie. Hay mucho trabajo todavía por hacer de reivindicación. Por ejemplo, la gente de mi generación hemos leído a más extranjeras que a españolas. Yo conozco mejor la obra de Sylvia Plath o Alejandra Pizarnik que la de Juana Castro o Maria Victoria Atencia y están más cerca de mí. Estuve haciendo un reportaje llamado Las modernas para El Ahora sobre Emilia Pardo Bazán y María de Maeztu. Ellas ya hablaban del cuarto propio mucho antes de que Virginia Woolf lo nombrase. Nos hemos saltado completamente nuestra genealogía de autoras españolas. La sociedad, la cultura o la política las han pasado por alto y no se han reivindicado.

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© Yasmina Moya

Tuvimos la oportunidad de asistir al cuarto encuentro de la comunidad de la Tribu que se realizó en la Llibrería Calders de Barcelona. Un acto donde las personas que integran este espacio digital tienen la oportunidad de encontrarse, debatir sobre literatura femenina o feminista y compartir un rato de lectura con diferentes autoras. Con un tema de fondo dedicado a hacer un homenaje a la vida de las escritoras, el acto se dividió en dos partes. El primero consistió en una mesa redonda donde escritoras como Mª Ángeles Cabré, Laura Fernández, Jenn Díaz y Laia López Manrique que hablaron de la novela autobiográfica de diferentes autoras y, la segunda, parte varias integrantes de la Tribu leyeron fragmentos de libros de sus autoras favoritas. Algunas se veían las caras por primera vez pero con esa sensación de conocerse de hace más tiempo. Porque, al fin y al cabo, su fin es que la ‘familia’ de la Tribu se una durante unas horas para pasar el rato con lo que más gusta: literatura en clave femenina.

La Tribu ha estado en Madrid y ahora en Barcelona. ¿Tienes previstas otras ciudades para primavera?

Este es el cuarto que se hace en Barcelona. El primero lo hicimos en la Central de Callao de Madrid en junio del 2015. Fue el aquelarre feminista de la Tribu. Organizamos una mesa redonda sobre escritura de mujeres en general. Lo gracioso que fui a Madrid para otra cosa. Dije por Facebook que iba y la gente empezó a decirme que quedásemos para hablar de la Tribu. Se montó un evento casi sin planearlo a través de las redes sociales y fueron más de 100 personas. Entonces, yo reuní en la mesa a poetas de diferentes generaciones para hablar de nosotras y de escritura. Realizamos una lectura abierta donde fueron leyendo diferentes poetas que yo invité personalmente y otra gente que estaba presente aquí también. El segundo, organizé una convivencia feminista en Sevilla que duró un día entero y también fueron más de 100 personas. Hicimos unos talleres de historia del feminismo, de encuadernación artesanal, publicaciones digitales y un taller de maternidad y creación. También proyectamos el documental de Las Sinsombrero y presentamos también los diarios de Marga Gil Roësset, escultora de la Generación del 27 que se enamoró de Juan Ramón Jiménez y se suicidó con la presencia misma de la sobrina del poeta y otra sobrina de Marga Gil. Luego ya el tercero fue en Madrid otra vez el pasado mes de enero que se celebró en el Hotel de las Letras. Se reunió a escritoras como Pilar Adón, Elvira Navarro o Gabriela Ybarra.

¿Pretendes con la Tribu acoger y propulsar nuevos talentos internacionales?

En el momento que yo tenga financiación y dinero, no habrá límites. A mí me gustaría volcar toda la Tribu de Frida al inglés y que la web estuviera en los dos idiomas. En Estados Unidos también hay muchos lectores y la mayoría de las traducciones que hacemos es de este país y del Reino Unido.

¿Qué libros recomendarías a los lectores que nos leen a nosotros?

A mí hay una autora que me gusta mucho y que me parece súper interesante Martha Gellhorn. Fue una corresponsal y que estuvo casada con Hernest Hemingway, que es por la que se la conoce más. Hay una biografía sobre ella y también están editadas sus cartas pero en inglés solamente. Cinco viajes al infierno (Altaïr) que son sus crónicas de viaje que ella cubrió desde que tenía veintiocho años hasta los ochenta años. Ella era una chica de provincias que quería escribir. En una fiesta conoció a George Orwell, hubo feeling, se la llevo a Londres y le dijo que escribiera. Una vez, ella escribió una especie de crónica sobre un viaje que ella hizo por el interior de Estados Unidos, con algunos hechos de ficción, pero ella lo vendió como una crónica (un hecho muy divertido). A partir de ahí se fue haciendo más conocida. Cuando estaba de vacaciones en Cayo Hueso con su madre y su hermano, se encontró en un bar con Hernest Hemingway; aunque él estaba casado. Ella era una chica fuera de su tiempo, muy moderna y activa. Muchas veces la habían comparado con Hemingway y al verle fue como un flechazo. Él le dijo que iba a ir a la Guerra Civil española, que John Dos Passos iba a hacer un documental sobre la República y le iba a acompañar. Ella le dijo: “Pues me voy contigo”. Ellos cubrieron la Guerra juntos. Después de la guerra se casaron y se fueron a EUA. El matrimonio fue un desastre porque Hemingway era un machista. En el libro hay una crónica que crítica al escritor. Es muy divertido porque el libro tiene esa cosa que a mí me gusta tanto de las escritoras: reírse de una misma, ese sarcasmo y ese humor que, a veces, tanto nos hace falta. Desdramatirzar y reírnos un poco de nosotras y de nuestras miserias.

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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