Francesc Bailón, el inuit más occidental

Francesc Bailón es antropólogo cultural que desde el año 1997 está especializado en la cultura inuit. Con una veintena de expediciones al Ártico a sus espaldas, Bailón ha centrado la mayor parte de su investigación a estudiar el territorio de Kalaallit Nunaat (Groenlandia) y convivir con su pueblo. Imparte cursos y conferencias sobre esta cultura, es guía de viajes al Ártico así como colaborador en revistas como National Geographic España y realiza documentales como La Sonrisa del Sol. Recientemente su amplia experiencia sobre la cultura inuit le ha llevado a trabajar como asesor de la película Nadie quiere la Noche (ganadora de 4 Goyas), dirigida por Isabel Coixet, y a escribir dos libros sobre la materia. En el año 2012, publica su primer libro Los poetas del Ártico. Historias de Groenlandia -recientemente reeditado por Nova Casa Editorial- y su segundo libro Los Inuits. Cazadores del Gran Norte se publicó a finales del pasado año por la misma editorial. 

Empezaste tu profesión estudiando la cultura inca con muchos viajes de estudio a Latinoamérica. En qué momento te decides a cambiar de campo y decantarte por estudiar la cultura inuit?

Francesc Bailón © Núria A.T

Yo te diría que hubo dos hechos precedentes y uno fue el definitivo. La primera es que cuando era pequeño yo no leía los tebeos convencionales como Mortadelo y Filemón, Tobias y Sacarino ni tampoco Las Aventuras de Los Hollisters ni Los Cinco sino que yo leía relatos de expediciones árticas. Ya desde bien pequeño, yo quería ser explorador y como cualquier niño sentía fascinación por los inuit. Después, el segundo hecho cuando estuve haciendo la carrera de Antropología, eso ya lo explico en el primer libro Los poetas del Ártico que ahora se ha reeditado, como una especie de rebeldía hacia el stablishment antropológico que siempre te hacían estudiar los mismos antropólogos, leer las mismas monografías, etc. Creo que fue en cuarto de carrera cuando me planté y dije que no quería estudiar Malinowski más, ni Ruth Benedict ni Claude Levis-Strauss porque estaba harto de leer y escribir sobre lo mismo. Entonces en ese momento saqué mi vena rebelde y propuse hacer un proyecto sobre los inuit. Me pusieron muchos problemas per al final me salí con la mía y fui el único de la clase en salir del temario que estaba marcado. Realicé el trabajo del curso, lo aprobé y ese fue como mi punto de inflexión diciendo que algún día podría dedicarme al estudio de investigación de este pueblo. De todas maneras, al no haber tradición polar en España, al no tener ningún referente, al ver que la información era de libros editados hace cuarenta o cincuenta años o al ver que el mundo ártico era muy lejano fui muy reticente a dar ese paso.

¿Hubo algún acontecimiento que te hizo decidirte por cambiar tu estudio?

Empecé a viajar, a conocer nuevas culturas, nuevos pueblos, nuevos países diferentes al mío. Hasta que un día, estando en el Museo Etnológico de Barcelona, haciendo mis prácticas llegó a mis manos un libro que hablaba que los inuit solucionaban sus conflictos, excepto el asesinato, improvisando canciones y poemas. Esas improvisaciones, esos duelos cantados eran para restablecer la armonía no para administrar justicia. Pensé que ese pueblo que no recorría a la violencia física sino a la lingüística debía ser un pueblo culturalmente muy rico e interesante por descubrir. Así fue en el 1997 que por fin me decidí.

Es sorprendente que una de las máximas expresiones literarias del pueblo inuit sea el periodismo.

De hecho es donde empezaron. Tienen Atuagagdlutit que se publicó por primera vez en el año 1861 en Groenlandia y es el primero que se escribe en lengua nativa bajo un poder colonial. Yo pienso que uno de los motivos es porque a los inuit les interesan mucho las noticias, la información del día a día. Mucho más que leer sus propias historias porque esas historias ya las conocen a través de su tradición oral.

Les preocupa el cambio que pueda estar sufriendo el mundo al cual están muy vinculados?

Las informaciones que les llegan del exterior son bastante limitadas. El 95% es información que afecta directamente a los inuits. Dentro de la propia comunidad, es un grupo que no piensa individualmente así que ellos quieren estar, de una forma u otra, informados de lo que pasa dentro de su propia comunidad ya sea en Groenlandia, Canadá, Alaska o en Siberia.

Características que definen a la cultura inuit.

El ser humano en su estado más puro.

 Y… ¿De una forma más extensa?

El ser humano cuando vivía en perfecta simbiosis con la naturaleza, cuando pensaba en comunidad y no individualmente, cuando no existía el egoísmo, cuando todo se compartía, cuando no existía la propiedad privada ni tampoco los intereses por medio en una transacción económica ni comercial. El ser humano hospitalario, bondadoso y sin necesidad de mentir. Es más, una de las cosas que más me impresionó del pueblo inuit es que ellos en sus expresiones lingüísticas y a la hora de comunicarte con ellos no puedes dejar lugar a duda. Es decir, no hay que dar ningún margen a la duda ni dejar nada en entre dicho. Las expresiones son ya sinceridad absoluta sin mensajes sublimes ni tampoco ocultos.

Los seres humanos ya de por sí somos desconfiados ¿Por qué ellos son abiertos y no ven ese lado malo de las cosas?

Yo pienso que en cierta forma ellos creen en la bondad de las personas. Sí que es cierto que hay cierta desconfianza hacia el hombre blanco porque, precisamente, no les han tratado muy bien. Tampoco los antropólogos. Hay un chiste en Groenlandia que dice que la familia inuit está formada por ‘un padre, una madre, dos hijo y un antropólogo’. Entonces, en este sentido tienen sus reservas. Pese a que seas hombre blanco, si tú les muestras respeto, si tú les demuestras que quieres aprender en ese sentido confían en ti a muerte. Por ejemplo, el año pasado hice un documental. Un proyecto complicado que consistía en llevar a tres familias inuit -niños, adultos y gente mayor – a las Islas Canarias para pasar una semana de vacaciones y reflejarlo después su estancia en un documental. Sin necesidad de ir allí, les plantee el proyecto y ya desde un principio confiaron en mí.

¿Tienen la capacidad innata de saber si una persona es buena o mala?

Si tienen un sexto sentido para poder ver si las personas son buenas o malas. En ese sentido son reticentes. Una de las cosas que se quejan, no solo del hombre blanco en general sino del antropólogo en particular, es que van allí, los estudian como si fueran animales y no personas y ya no vuelven nunca más. Una de las cosas que me dicen que les gusta es que cada año vuelvo.

Ese vínculo de amistad.

En algunos casos, ya más que vínculo de amistad es familiar.

¿Por qué el concepto ‘esquimal’ es tan difícil de erradicar?

La culpa es de la Real Academia de la Lengua Española porque, y es así la expresión, no les da la gana de eliminar para siempre este insulto. Yo les he escrito varias veces e, incluso, en este pasado mes de septiembre inicié una campaña por facebook para que enviaran correos masivos explicando que había que eliminar esta palabra e introdujeran la palabra inuit. Además también adjuntábamos un escrito donde se explicaba porque había que utilizarse la palabra inuit y no esquimal.

¿Por qué?

Precisamente poníamos un enlace de la Inuit Circumpolar Conference que es la organización no gubernamental que representa este pueblo y es la que decidió eliminar para siempre este término peyorativo. Pero a pesar de ello no nos han contestado y no nos han hecho caso. Por ejemplo, nosotros en el Diccionario de la Lengua Catalana sí que tenemos la palabra inuit que comparte con esquimal porque esta palabra se acepta siempre y cuando tus fuentes antiguas hagan referencias a este término o hables de una época prehistórica y no de una época actual.

Una anécdota que te haya marcado de las primeras veces o primeros viajes a Groenlandia.

Si tengo que resumir pondría dos por motivos completamente diferentes. Una porque ahí me jugué la vida y supe cómo afrontarlo haciendo caso a lo que me habían dicho los inuit. La segunda porque refuerza un poco la amistad y la relación que tengo con ellos. La primera me sucedió en el año 2004, iba con unos cazadores inuit. Tuvimos un accidente al abrirse el mar. El trineo empezó a hundirse y se llevaba a los perros. Nosotros quedamos sobre una placa de hielo y una cosa que hacen los inuit es que frente a las adversidades lo que hacen es sonreír para exteriorizar las tensiones acumuladas. En aquellos momentos, uno de los inuit Kulutek dijo ‘el trineo, los perros, tú y nosotros nos vamos a hundir’. En ese momento yo me puse a reír y me estaba jugando la vida. Fue muy importante porque, aparte de que estos cazadores son los más tradicionales que hay en el Ártico, es cuando empezaron a explicarme sus vidas. Vieron que era como lo más cercano a ellos siendo hombre blanco y de una forma u otra afrontaba los problemas de la manera en que lo hacían ellos. Todos conseguimos salir de la situación sanos junto con los perros. A partir de ahí se me abrió un mundo que es completamente diferente al que yo pesaba y gracias a ese accidente yo pude escribir mi libro Los poetas del Ártico. Si no hubiera sido imposible.

Y el segundo…

Me sucedió en el año 2013 cuando iba yo con los cazadores, cogieron y me hicieron un examen sorpresa. Es decir me dejaron sus perros, me dejaron el fusil, el látigo y me dijeron que llevase yo solo el trineo de perros y me dejaron solo. Para mí ese fue un momento muy importante porque lo último que un cazador inuit no te dejaría son sus perros. Eso fue un punto de inflexión para mí y de amistad. Además, fueron precisamente los cazadores que yo luego me llevé a las Canarias dos años después.

francescbailon2Los inuit son un pueblo de unos 160.000 habitantes que se reparten 19 grupos entre los territorios de Alaska, Canadá, Groenlandia y Rusia (región de Chukotka). La cultura inuit se ha mantenido intacta a lo largo de los siglos y todavía, a día de hoy, este pueblo vive en simbiosis con la naturaleza, siendo esta su principal fuente de subsistencia. Es un pueblo cazador que se alimenta de caribúes, osos, ballenas o focas, entre otras especies autóctonas, que les sirve para abrigarse, construir viviendas o herramientas. Para desplazarse y cazar utilizan el trineo de perros o el kayak. El libro Los Inuits. Cazadores del Gran Norte se puede considerar el primer ensayo publicado en nuestro país sobre este pueblo del Ártico. El libro, estructurado en tres partes, nos lleva a hacer un repaso por la prehistoria del Ártico, nos detalla las características que definen los diferentes grupos inuit (lingüísticas, culturales, económicas y sociales) y una última parte nos expone la gravedad de la situación de este pueblo frente al cambio climático.

¿Es muy difícil aprender la lengua de los inuit?

Sí porque es una lengua aglutinante, parecida al alemán, partiendo de la raíz y añadiendo sufijo e infijos. Por ejemplo, tienes una palabra como campanario que tiene 85 letras. No tienen un sistema de asimilación a la hora de unir estos sufijos con las raíces. Es mejor aprenderte las palabras de memoria que no aprender la metodología con la cual ellos construyen las frases. Aparte, es la única lengua del mundo que se puede escribir de tres formas diferentes: romano que se escribe en Groenlandia, el silábico en Canadá y el cirílico que se escribe en partes de Alaska y Siberia.

Leyendo el libro te das cuenta que los inuit nos han aportado muchas cosas de uso común. Por el ejemplo el kayak, la parca, el anorak, el umiaq, las gafas de sol. Pero sorprende mucho cuando lees ese vínculo con los perros ¿No tienen el mismo concepto de animales de compañía qué nosotros?

Hay una frase que define perfectamente el pensamiento inuit “Los perros son como los inuit. Son estómagos con patas”. Es decir, el perro acompañará al cazador sabiendo que si le ayuda ambos van a comer. Esa es la relación.

¿Solo es una relación laboral?

No hay ese concepto de cariño como cuando se habla de un perro doméstico.

¿Allí los perros son totalmente salvajes?

Francesc Bailón y los perros © Nova Casa Editorial
Francesc Bailón y los perros © Nova Casa Editorial

Son lo más parecido al lobo. Los perros son endogámicos y es una raza que existe en el Ártico que tiene diferentes variantes (la groenlandesa, la canadiense, etc.) pero que está reconocida como raza de perro y no son perros que cacen sino que se van regalando e intercambiando cuando nace una cría, etc. Son los animales más parecidos al lobo porque son muy salvajes; hasta el punto que, si no te tienen confianza o no están familiarizados contigo, se te pueden llevar un brazo o matarte perfectamente.

¿Cómo está el tema del oso polar en Groenlandia?

El oso Polar es un animal que está en peligro de extinción pero no por culpa de los inuit sino por culpa del cambio climático. De todas maneras, el oso polar es necesario para los inuit tanto para su alimentación como para su ropa. Tienen unos cupos de caza y son sagrados.

¿Lo mismo pasa con las ballenas?

De hecho los inuit son el único pueblo indígena, que yo sepa, que no les han impuesto ninguna restricción de cara a la caza de animales sino que se la han autoimpuesto ellos. Ellos van siguiendo unas reglas que los cupos van en proporción cazadores profesionales en una población.

¿En Alaska y Rusia también pasa lo mismo?

Sí, lo que pasa es que no son tan tradicionales. Donde son más tradicionales, por el momento, es en Groenlandia.

A mitad de los años cincuenta del siglo pasado, Dinamarca quiso ayudar a este pueblo mejorando su forma de vida pero el efecto fue el contrario.

Nos engañemos. En el libro digo que la realidad fue que Canadá, para que los inuit abandonaran sus poblados tradicionales, su economía de subsistencia a través de la caza y pesca, para que se fueran a las ciudades, para tenerlos más controlados, mató a todos sus perros. Por eso, los inuit del Canadá van en moto de nieve. No han podido tener ya más perros a pesar de las disculpas, setenta años después, por parte del gobierno canadiense. Al cabo de poco tiempo volvieron a cometer el mismo error y mataron más perros después de unos Juegos Olímpicos. Eso es tremendo. En el caso de los inuit de Groenlandia hubo el caso de los niños que fueron literalmente arrebatados de sus familias y llevados a Dinamarca. Allí les hicieron un lavado de cerebro y querían convertirlos en daneses de élite para devolverlos a Groenlandia. La jugada les salió mal porque precisamente estas personas, en vez de daneses, se convirtieron en groenlandeses de élite y fueron los que iniciaron ese proceso de reconstrucción del país y de generar un Estatuto de autonomía. En parte sí, detrás de todo parecía que todo se hacía por el bien de los inuit pero en realidad lo que existía era un mayor control sobre esta población, un abandono de sus tradiciones y, además, generó que los inuit tuvieran tres de los índices más elevados a nivel mundial en cuánto a suicidio y alcoholismo.

Se contribuyó a que se perdiera su identidad.

Por supuesto.

¿Qué nos pueden enseñar con el tema de la autodeterminación?

Al margen de lo que uno puedo creer de sus tendencias políticas, yo creo que lo más importante es que, como digo al principio del libro en mí dedicatoria, el caso groenlandés y en general de los inuit es un caso de un proceso democrático y un ejemplo a seguir por todos. El motivo es que, cada vez que han de hacer algo que afecte a toda la comunidad, pues hacen un referéndum para ver cuál es la decisión del pueblo. Y esa decisión que se toma es respetada tanto por los partidos de derechas, como de izquierdas como de centro. Todas las políticas, tanto sociales como económicas, etc., serán siempre encaminadas hacía la misma dirección: lo que ha decidido el pueblo. Por ejemplo, en España no hemos hecho ni un solo referéndum por entrar en la Unión Europea o por si nos queremos salir. En cambio, Groenlandia sí que lo ha hecho. En ese sentido, tenemos mucho que aprender de ellos.

¿Qué podemos hacer nosotros por ellos?

Escucharlos. Ellos pueden transmitirnos toda su sabiduría, todo su conocimiento, etc. Simplemente es abrir esa puerta. Yo, en la medida de lo posible, intento hacer eso. Creo que lo más importante es que los sepamos escuchar y oír. Además, es de una de las maneras que podemos concienciarnos de dos temas tan graves como el cambio climático y la contaminación medioambiental porque no solo les afecta a ellos sino también a nosotros.

¿Cómo ves a los inuit de aquí a dos o tres décadas?

Será un pueblo que seguirá de la misma manera pero habrá perdido casi todas sus tradiciones. Se habrán tenido que adaptar a unas nuevas circunstancias motivadas por el maltrato del ser humano al planeta.

nadiequierelanoche

La pasada Gala de los Premios Goya otorgó a la película Nadie quiere la noche de Isabel Coixet cuatro galardones de las nueve nominaciones a las que aspiraba. La trama se centra en el personaje real de Josephine Peary (Juliette Binoche) que se empeña a viajar al Noreste de Groenlandia para reunirse con su marido Robert Peary y compartir junto a él el triunfo de llegar al Polo Norte. Las adversidades climáticas de un gélido territorio como es el Ártico hacen que este viaje épico se convierta en uno de supervivencia al que tendrá que enfrentarse junto a la joven inuit Allaka (Rinko Kikuchi), amante de su marido, y que también espera el regreso del explorador.

 

Cómo surge la idea de colaborar en la película Nadie quiere la noche. Te llamó Isabel Coixet?

En mayo del 2013 me llamó Clara Bilbao, encargada de vestuario. Me dijo que estaba buscando por Internet información sobre los inuit porque iba a hacer la película de Isabel Coixet y que todas las referencias le conducían a mí. Que lo mejor que podía hacer era ponerse en contacto conmigo para ver si podía asesorarles. Al cabo de una semana me llamó el productor. Volvió a decir que estaban muy interesados y que me enviarían el guión para que revisara, modificara o cambiara lo que considerara conveniente. Ahí empecé a pensar que esto iba en serio. Desde entonces estuve trabajando en la preproducción y, cuando ya lo tuve más o menos terminado, trabajé con el equipo de vestuario. Conocí a Isabel Coixet cuando llevaba ocho o nueve meses. Le expuse todo lo que podía esperar de mí. Era consciente de que era una película y no un documental y que, por tanto, tiene que haber ciertas licencias. Dejé claro algo así como “lo que me preguntéis yo os lo contesto y vosotros tenéis la libertad para hacerlo de una manera o de otra. Pero, al menos, cuando lo hagáis, quiero que sepais que hay de realidad y que hay de ficción”. A partir de ahí ya comencé a trabajar también con Isabel, con los ayudantes de dirección, producción e, incluso, ayudé a contactar con inuit que salen en la película. Me atrevería a decir que asesoré en todos los departamentos. Cuando vino Rinko Kikuchi a Barcelona, yo la estuve asesorando durante una semana. Luego me fui al rodaje a Noruega, allí ya asesoré directamente a Juliette Binoche y Gabriel Byrne.

El rodaje en Noruega fue duro. Os pasó de todo…

Si la parte más difícil fue la de Noruega. Además, allí tuve que hacer un plan de seguridad porque trabajábamos a -20 o -25 bajo cero catorce horas al día. La gente se deshidrataba constantemente y había que ir llevando líquidos para que la gente bebiera, comiendo, etc. Además, a una parte del equipo me lo llevé a comprar ropa de abrigo. Hice un chequeo a todo el mundo.

Isabel Coixet ha dicho que ha sido para ella el rodaje más difícil. ¿Cierto?

“Este proyecto es maravilloso pero no sabes dónde nos metemos”, le recordaba muchas veces. La prueba es que en los últimos 25 o 30 años, los únicos que han hecho películas en el Ártico han sido los propios inuit. Eso ya señala un poco la dificultad de la película.

Josephine Peary, papel que encarna Juliette Binoche y la primera mujer exploradora en pisar el Ártico, no es un personaje que se conozca mucho.

Yo imparto un curso que se llama Las mujeres del Ártico. Es decir las mujeres no solo de los exploradores sino las que fueron exploradoras. Precisamente, una de las grandes críticas completamente injustas que le dijeron a Isabel Coixet, además desde un tono absolutamente machista, fue a quien le importaba la historia de estas dos mujeres si el importante fue Robert Peary. Pienso que son unas declaraciones desafortunadas por parte de este periodista. Creo que es desvirtuar la realidad porque creo que Peary sin su mujer no hubiera sido lo que fue. Eso está claro. Y sin Allakasingwah tampoco. De hecho él llegó a decirle a Josephine que necesitaba tener relaciones sexuales con Allakasingwah para poder mantener su virilidad y poder estar atento para poder llegar al Polo Norte.

Menudo personaje…

De hecho yo he convivido con los descendientes de Peary y Allakasingwah y realmente, Robert Peary es una persona non grata en el norte de Groenlandia. No lo pueden ni ver.

De hecho se sabe por escritos que Robert Peary trataba mal a su equipo.

Uno de los detalles de la película es que Peary nunca aprendió a hablar el inuktitut, el idioma que además se habla en la película. Es la primera vez en la historia del cine que se hace eso: los protagonistas hablan una lengua oral no escrita que es un fósil lingüístico de hace 2.000 años. Lo conseguí traduciendo al groenlandés las palabras que me dijo Isabel Coixet que se usarían para los diálogos. Se lo envié a mis amigos del norte de Groenlandia y ellos me lo transcribieron en la forma que lo pronuncian de forma oral.

En la película se ve claramente ese aire de superioridad del hombre blanco occidental. El contrapunto de la soberbia de Josephine con la humildad de Allaka.

En la vida real se conocieron. Josephine cuidó de Allakasingwah, ya habiendo tenido el hijo, porque la mujer inuit estaba enferma y lo hizo para que su marido estuviera contento que al volver, tuviera su amante sana y salva.

Me gusta mucho los detalles que puedes ver en la película porque hay muchos: el tema del iglú, el perro, el estrecho de Bering…

También se puede ver como se rompe el tópico del beso esquimal. Allaka a su hijo no le frota la nariz lo que hace es olerlo porque eso es realmente lo que se hace. El tema del escorbuto, cuando le sangra la nariz, o los dientes desgastados de Allaka porque adoban las pieles con los dientes como sale al principio de la película.

¿Los iglús estaban hechos de verdad?

Sí se hizo un iglú de verdad solo en Noruega. Yo bromeaba con Isabel Coixet diciendo que los actores no tenían que interpretar solo tenían que sobrevivir al rodaje.

¿Repetirías volver a asesorar en una película?

Con los ojos cerrados. Si soy tratado y valorado como en esta película, sí.

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

2 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *