Gustav Klimt, la modernidad de la Viena transgresora

Mi primer contacto con el pintor Gustav Klimt fue en la Universidad. Nos tocó hacer un seminario sobre su obra artística menos conocida: el paisajismo. Es así cómo pude descubrir a un pintor que me fascinó, no solo por lo que representó en la Historia del Arte sino también el legado que dejó en una ciudad como Viena.

Museo de Historia Natural
Museo de Historia Natural

Y ahí estaba yo haciendo cola en la fila de embarque en el aeropuerto rumbo a la ciudad austríaca y pensando para mí que pasaría prácticamente una semana siguiendo los pasos de un pintor que admiro tanto. Recuerdo que delante mío había un grupo de tres amigos. Hablando entre ellos decían que pasarían un día por Viena y luego su ruta les llevaría a acabar visitando dos o más días las ciudades de Budapest, Bratislava y Praga. Pero que todo lo que había para ver en Viena se podía ver en un día. Un día? Me quedé atónita al pensar en lo poco que se puede llegar a conocer un lugar pasando una ínfima parte de tu tiempo. Precisamente, la capital austríaca es una de esas ciudades que toda amante del arte la tiene entre sus imprescindibles para visitar en Europa. Hay tantas Vienas como quieras conocer: está la de Sissí la Emperatriz, la de Beethoven, la de Erwin Schrödinger o la del pintor Gustav Klim, por la que se le conoce mundialmente, y por el que escribo este artículo.

Gustav Klimt, promotor de la modernidad vienesa

La primera pregunta que toda persona tiene que hacerse al hablar de Gustav Klimt es ¿Qué representa este pintor para un país como Austria? Principalmente es el pintor simbolista por excelencia y el que trajo la modernidad a la pintura a través del movimiento de artistas de La Secesión o por lo que se le conoce mundialmente Art Noveau, que tuvo una gran repercusión en Bélgica y Francia, o Modernismo en España, siendo el genio arquitecto barcelonés, Antoni Gaudí, uno de sus máximos representantes.

Encontrar la esencia de Gustav Klimt en cada una de sus calles es relativamente fácil. No hay edificio, esquina, pared o cartel que no aluda al simbolismo del Art Noveau, promovido por el colectivo de artistas de La Secesión, como tampoco hay un rincón de Viena donde el arte no respire vida por los cuatro costados. Ahora bien, para poder ver de primera mano el legado del artista, tus pasos deberán llevarte a la Ringstrasse, la avenida principal por excelencia que posee Viena.

Leolpold Museum
Leopold Museum

La esencia de Klimt en los edificios de la Ringstrasse
Pasear por la Ringstrasse te va a llevar muchas pero que muchas horas de caminata bajo el sol o la lluvia, que son básicamente los factores que puedes tener en contra a la hora de visitar Viena según la temporada. Pero para conocer de fondo donde encontrar la esencia de Klimt, primero se debe entender que significado tiene esta avenida circular de más de cinco quilómetros de extensión. La Ringstrasse se construyó bajo el reinado de Francisco José I en unos terrenos que pertenecieron a las antiguas murallas de la ciudad. En su lugar, en una construcción que duró más de tres décadas, el rey quiso instalar un gran bulevar donde imperase una arquitectura monumental y con un estilo ‘historicista’ que evocase las grandes construcciones del pasado. De ahí que el neoclásico sea el estilo imperante en todos sus edificios principales como El Ayuntamento, La Ópera de Viena, El Parlamento de Austria, El Palacio de Hofburg, El Museo de Historia del Arte o el Museo de Historia Natural. Pero, además, todos estos edificios, están conectados entre sí por grandes extensiones de jardines y es la zona donde se encuentran más importantes: el Stadpark, el Volksgarten, el Burgsgarten y el Rathauspark. Partiendo de esta base, toca detallar donde se puede encontrar el legado de Gustav Klimt.

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The Burgtheater

Aunque la ruta comience por uno de los últimos grandes edificios que se construyeron en la Ringstrasse, para seguir la ruta de Gustav Klimt creo que el Burgtheater (Universitätsring 2) es el primer edificio al que toda persona se tiene que dirigir. Anteriormente, se había construido cerca del Hofburg, por órdenes de la Emperatriz María Teresa, para tener un teatro cerca de Palacio. Este edificio fue construido por los arquitectos Gottfried Semper y Karl von Hasenauer, los mismos que diseñaron el Museo de Historia del Arte y Museo de Historia Natural. Antes de maravillarnos con su interior, es necesario (al menos yo lo recomiendo) sentarte en algún banco y contemplar la fachada. Hay los bustos de los grandes dramaturgos: los tres austríacos -Hall, Grillparzer y Hebbel- y después los mundialmente conocidos -Goethe, Lessing y Schiller, Molère, Shakespeare y Calderón de la Barca- así como una amplia simbología dedicada a la literatura universal.

Es uno de los edificios neobarrocos más importantes de Viena y fue uno de los primeros teatros en lengua alemana que se construyeron. Eso lo convierte en uno de los más antiguos de Europa. Su interior no es menos impresionante que su fachada y, a pesar que en la II Guerra Mundial se quemó, la parte de los techos y las escalinatas se conservaron. Es aquí donde radica el interés de este edificio ya que parte de los frescos del techo fueron elaborados por Gustav Klimt. Él estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena y finalizó sus estudios en 1883. Año en que fundó, junto a su hermano Ernst Klimt y Franz Matsch, el denominado grupo ‘La Compañía de Artistas’ para poder trabajar, de esa forma, en muchos de los edificios que se estaban construyendo. El Burgtheater fue uno de sus primeros grandes encargos e ilustró los techos de las escalinatas con grandes frescos: el carro de Tespis, el Globe Teather de Londres, el Altar de Dionisio, el teatro de Taormina y el altar de Venus.

Museo de Historia del Arte
Kunsthistorisches Museum

Museo de Historia del Arte  (Kunsthistorisches Museum)

Al otro lado de los parques públicos Volksgarten y Burgsgarten, se encuentran dos de los edificios más emblemáticos que podemos encontrar en el bulevard de la Ringstrasse. Estos son el Museo de Historia del Arte y el Museo de Historia Natural. Ambos edificios se edificaron al mismo tiempo por los mismos arquitectos que construyeron el Burgtheater. Se inauguraron en 1891 durante la remodelación que se hizo bajo el reinado de Francisco José I y están separados entre sí por una plaza de grandes dimensiones en la que se alberga una escultura monumental dedicada a la emperatriz María Teresa.

El objetivo principal de estos dos lugares fue albergar en su interior la extensa colección de arte de los Hasburgo y hacerla accesible de esta forma a los ciudadanos. Pero nuestra segunda parada nos lleva al Museo de Historia de Arte. Es uno de los más importantes de su categoría y uno de los primeros que se construyeron dedicado a las Bellas Artes a nivel mundial. En su interior, la colección de arte es incalculable. Desde arte egipcio, griego y romano, pasando por la amplia colección de cuadros de Rubens, de Brueghel el Viejo y retratos de Velázquez, encargados por Felipe IV de España cuando había relación de parentesco entre ambas familias reales. En este museo también encontramos un gran legado de Gustav Klimt. En 1890 se encargó de dibujar las 40 pinturas que decoran los espacios de las columnas y fue el último trabajo que realizó con ‘La Compañía de Artistas’ y que abandonó con la muerte de su hermano. Con un fuerte simbolismo hizo una representación de las diferentes épocas de la historia del arte, poniendo en relevancia el papel de la mujer y el simbolismo que tanto destacó en sus obras posteriores. En 2012, se puso una escalera para acercar al público estos frescos y poder admirarlos más de cerca.

Edificio de la Secession
Edifico de la Secesión

El edificio de la Secesión

Fue el movimiento que introdujo a Viena dentro de la modernidad. Se inauguró en 1897 a cargo de un grupo de artistas vieneses y del que Gustav Klimt fue uno de sus principales impulsores y el primer presidente del colectivo. Se caracterizaban por abogar una ruptura del estilo neoclásico e historicista para renovar el arte en todos sus ámbitos y adaptarlo a su tiempo. Fue una alternativa transgresora, independendiente y alternativa a todos aquellos artistas que eran promocionados por la Academia Vienesa de la que él mismo formó parte a lo largo de su juventud. El objetivo principal era promocionar a jóvenes artistas, exhibir las obras en el extranjero – Klimt viajó a países como Italia, España, Alemania, Hungría, Bélgica o Francia- y la publicación de una revista creada por los propios miembros para promocionar su arte.

El edificio de la Secesión (Friedrichstraße 12) se ubica al lado del Pabellón de la estación de la Karltplatz y es un edificio que se inauguró 1898 y fue construido por el arquitecto Joseph Maria Olbrich, otro de los miembros de la Secesión. Es un edificio de de líneas rectangulares, decoraciones doradas y florales o esculturas que evocan la naturaleza, muy característica del Art Noveau. En la parte central se encuentra una enorme cúpula dorada en su techo y que bajo ella se puede leer el lema de este colectivo ‘A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad’. Es uno de los símbolos arquitectónicos más visibles de la Secesión. Sin embargo, la joya la encontramos dentro ya que se puede ver el famoso Friso de Beethoven de Gustav Klimt. Esta obra nació con la finalidad de ser una obra efímera y Klimt la creó en 1902 para colaborar en una exposición homenaje a Ludwig van Beethoven. El friso servía para dar la bienvenida a todos los visitantes a esta exposición colectiva. Una vez terminada, un coleccionista de arte la salvó de su destrucción y se la llevó, no sin antes dividirla en 7 partes. Más tarde la compró el Estado Austríaco, la restauró en 1986 y la volvió a poner en una sala de este edificio singular. Actualmente es un espacio dedicado al arte donde se pueden ver exposiciones dedicadas a artistas contemporáneos.

Karlplatz
Pabellón Modernista

Karltplatz

No hace falta que camines mucho más allá del edificio de la Secesión para ver otro edificio imprecindible donde Gustav Klimt dejó su huella. Nos referimos al Pabellón Modernista, una estación de tren urbano que diseñó Otto Wagner, uno de los arquitectos vieneses más importantes, y en cuyo interior acoge una exposición permanente sobre su vida y obra. Se construyeron alrededor de una cuarentena por toda Viena. En la que se sitúa en la Karlplatz, encontramos una estación que decoró el mismo Gustav Klimt com motivos florales.

Albertina Museum

Las obras artísticas de Klimt en los museos

Son muchos los museos que albergan las principales obras del artista vienés. Pero si no se dispone de mucho tiempo y se tiene que ser selectiva, yo aconsejo que hay dos museos imprescindibles que hay que conocer: Museo Albertina (Albertinaplatz 1) y el Leopold Museum (Museumsplatz 1), complementandolo así con la previa visita al Museo de Historia del Arte y el edificio de la Secesión.

El Albertina es quizá el museo de colecciones gráficas más importantes del mundo con 65.000 de dibujos en su depósito y casi un millar de grabados. El museo se ubica en una antiguo Palacio que perteneció en su día a la familia de los Hosburgo. Quien haya estudiado la vida y obra de Gustav Klimt sabrá que los bocetos y dibujos han formado parte extensa de su obra y para querer verlos de primera mano es necesario acudir a este museo. Además, cuentan con una amplia selección de obras de Durero, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Rembrandt o de los principales artistas del impresionismo. Es un museo imprescindible si uno pisa Viena.

Isla de los Museos
Barrio de los Museos de Viena

Cruzando el parque de Volksgarten y la plaza de María Teresa me planto en el Museumsquartier, un complejo cultural que alberga la mayoría de los museos de la ciudad en un mismo recinto y que antiguamente sirvieron como los establos de la corte de los Hasburgo. De ahí, que las puertas presidenciales haya esculturas que evocan las cabezas de los caballos. Alberga tanto galerías, como residencias de artistas, empresas de producción y museos como el Mumok, el Museo de Arte Moderno o el Leopold Museum. Este último, imprescindible si se quiere ver la colección de arte moderno, sobre todo de artistas de la Secesión y del expresionismo vienés. Destaca la amplia colección de Gustav Klimt- se puede ver allí su obra Vida y Muerte-, Oskar Kokoschka, Egon Schiele (alberga la mayor colección de este artista), Carl Moll o Koloman Moser, entre otros.

Pintura Klimt
Vida y Muerte, Gustav Klimt. Leopold Museum

 

Palacio Belvedere

La última parada imprescindible en esta ruta es el Schloss Belvedere, más conocido como el Palacio Belvedere, que se construyó al estilo Barroco entre 1714 y 1723 por el príncipe Eugenio de Saboya. En realidad, son dos edificios (El Belvedere Alto y el Belvedere Bajo) que se conectan por un amplio jardín a tres niveles. De la vida suntuosa que se vivió en esas paredes no queda absolutamente nada y, actualmente, los dos edificios se han convertido en un museo. Quizá es el lugar más imprescindible que se puede visitar, ya que aquí alberga una extensa colección de obras de artistas austríacos y donde una persona puede ver dos de las obras más conocidas Gustav Klimt: El Beso y Judith. Pero también este es el lugar que acoge la más amplia colección de paisajismo del artista. Un broche final exquisito ya que con su paisaje empezó este viaje de peregrinación a Viena hace ya quince años atrás.

Palacio Belvedere

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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