Las Highlands, el paraíso inspirador de Escocia

Isla de Skye © Mar Hidalgo
Isla de Skye © Mar Hidalgo

Pensar en Escocia es pensar en magia, montañas, hombres con faldas a cuadros e historias sobre hadas, luchas entre clanes y guerras en pos de la libertad. Al menos esto es lo que nos muestra el cine.

Glencoe © Mar Hidalgo
Glencoe © Mar Hidalgo

Para conocer las famosas Highlands (las conocidas como tierras altas escocesas) es necesario armarse de valor y conducir por la izquierda por unas carreteras estrechas y devoradas por los árboles al principio del viaje y serpenteantes entre altas montañas en el lugar de destino.

Partiendo desde Glasgow (escenario de películas como Transpoting), la primera parada obligatoria es el Loch Lomond, espectacular lago rodeado de montañas, lugar donde la mente se va adaptando a las maravillas que le depara la tierra de los highlanders, hasta llegar al último punto del viaje: la isla de Skye. En las inmediaciones del Loch Lomond se filmaron películas como The eagle.

Tomando la única y angosta carretera hacia el norte, se abre ante los ojos del viajero el Glencoe, un espectáculo de montañas de cimas nevadas y pequeños ríos que intentan ganar sitio entre las rocas.

En todos y cada uno de los numerosos miradores que se encuentra en la única carretera que cruza el Glencoe, la mente se escapa hacia la gran pantalla. En esas escarpadas montañas se han rodado famosas escenas de películas, tanto de lucha como de la vida cotidiana de los escoceses de hace varios siglos. Lo que quizá en el cine nos parecía un maravilloso decorado se abre ante nuestros ojos como un espectáculo de la naturaleza, haciéndonos recordar escenas de la película de 1986 Highlander o la famosa Braveheart. Vemos allí a hombres con falda blandiendo sus espadas gigantes y pesadas que cargan contra sus enemigos.

© Braveheart
© Braveheart
Viaducto Glenfinnan © Mar Hidalgo
Viaducto Glenfinnan © Mar Hidalgo

A pocos kilómetros de distancia se encuentra Fort William donde merece la pena hacer un pequeño desvío del camino para visitar el viaducto de Glenfinnan. Por este lugar pasa el tren que va desde Fort William a Mallaig. Si por el nombre no resulta familiar, quizás sea más acertado hablar del Expreso de Hogwarts, una de las escenas más populares y representativas de la saga Harry Potter: un tren a vapor negro pasando por un enorme viaducto entre las verdes montañas escocesas.

Braveheart, película sobre Escocia por excelencia, está rodada, en parte, en las tierras altas. En cada punto de su geografía es posible ver a Mel Gibson con la cara pintada de azul lanzando un grito por la libertad de su pueblo. Estas tierras también son escenario, casi por entero, de la actual serie de televisión Outlander (adaptación del libro homónimo de Diana Gabaldón), historia de una enfermera de la segunda guerra mundial que acaba, por arte de magia, en la Escocia del siglo XVIII, es perfecta para soñar con estas tierras de misterio.

La siguiente parada dirección a Skye es Eilean Donan Castle, precioso y majestuoso castillo a orillas del Loch Duich. Este monumento levantado sobre tierras cenagosas que se empezó a construir en 1220 ha sido testigo de gran parte de la historia de Escocia y escenario de las primeras escenas de la película Highlander.

Eilean Donan Castle © Mar Hidalgo
Eilean Donan Castle © Mar Hidalgo

El siguiente destino, la isla de Skye, no es famosa por ser escenario de la gran pantalla, aunque allí se rodó El hombre de mimbre y la actual Prometeus. Skye es, en sí misma, una isla de película, aunque posiblemente su difícil meteorología haga difícil un rodaje cinematográfico.

Si las ovejas y las vacas de las Highlands te dejan avanzar por la carretera de un solo carril que recorre la isla, podrás adentrarte en un cuento de hadas y supersticiones y hacer senderismo por lugares fantásticos para ver el Quiraing, llamado el ojo de Saurón por la película El señor de los anillos. En uno de los numerosos acantilados de la isla se puede ver el Nest Point, un faro abandonado que podría ser el escenario de cualquier película de terror.

Skye es magia y sus habitantes lo saben. Escondido entre las montañas hay un pequeño lugar llamado Fairy Glen (El valle de las hadas), un lugar donde la geografía cambia radicalmente, ya no hay más acantilados escarpados, solo un valle lleno de ondas extrañas cubiertas de musgo verde. Si el tiempo los permite y puedes subir a uno de los pequeños montes, podrás ver de cerca un altar hecho de piedras, donde los visitantes dejan ofrendas a las hadas del valle por permitirles ver tan hermoso paisaje. Eso sí, no tiene indicaciones, hay que acercarse al acogedor pueblo de Uig y preguntar a los lugareños por el valle.

Volviendo a Glasgow, es obligatorio desviarse a Fort Augustus, el primer pueblo a orillas del Lago Ness. La presencia de esa historia fantástica inspiradora de fábulas y películas está presente en todo el lugar y, es que, Nessi hizo soñar a medio mundo con la presencia de criaturas fantásticas en una tierra de mitos y leyendas.

Aunque son varias horas en coche de vuelta al punto de partida, se hace maravilloso al estar rodeado de tanta naturaleza, historia y ficción.

Graduada en filología hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente asentada en Glasgow (Escocia). Trabaja de camarera pero en su tiempo libre ejerce de profesora de español en casa. Amante de la literatura y el arte pero, sobre todo, amante de viajar con su cámara.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *