Luis Cernuda y la nostalgia del sur desde la brumosa Glasgow

El exilio de Luis Cernuda (Sevilla 1902- México 1963) comenzó en 1938, en lo que él creía que serían un par de meses de conferencias en Londres, y terminó con la muerte del poeta en México en 1963. Pasó por una larga lista de ciudades que se convirtieron en hogares temporales para él.

Universidad de Glasgow © Mar Hidalgo
Universidad de Glasgow desde la zona de la casa © Mar Hidalgo

Es evidente que el exilio no debió ser una elección fácil para el gran número de personas que abandonó España durante la guerra. Para Cernuda, dejar su España natal fue una condena que lo perseguiría hasta su muerte. Ninguna de las etapas de su exilio fue fácil, la que vamos a tratar transcurrió en Glasgow, dónde vivió desde 1939 a 1943 trabajando como lector de español en la universidad. Lo interesante de esta época de la vida de Cernuda es la relación que tuvo con la ciudad: la odiaba hasta el punto de considerarla la ciudad más antisevillana del planeta. Cuando empezó a sentirse cómodo en tierras inglesas, el traslado a Escocia hizo que el autor viviera uno de los peores años de su exilio.

Edificio donde vivió Luis Cernuda © Mar Hidalgo
Edificio donde vivió Luis Cernuda © Mar Hidalgo

No encontró en esta ciudad a nadie de su agrado y el clima tampoco ayudó al poeta a sentirse mejor en tierras tan lejanas. Entendía Glasgow como un lugar sórdido, industrial, infernal, nórdico y siempre lleno de humo y niebla. Cabe decir, sin embargo, que la vivienda del poeta se encontraba en uno de los lugares más bellos y privilegiados de la ciudad de Glasgow. Situada en una antigua residencia de estudiantes llamada Maclay Hall (en el 17 de Park Terrace), hoy en día luce como un simple edificio de apartamentos en la parte alta del Kelvingroove Park,  con vistas al espléndido parque y a los majestuosos edificios del museo Kelvin y la universidad, alejado de la zona industrial.

Quizá fué el hastío, el clima, el color oscuro de Glasgow o el contacto con la literatura inglesa lo que hizo que Cernuda empezara a madurar como poeta. Empezó en esta época la composición de poemas de recuerdo de España: en un primer momento de la Sevilla, de su infancia, y más tarde de una España devastada por la guerra, la misma guerra que le impedía volver a su tierra natal.

Mientras huía de la guerra española le alcanzó la II Guerra Mundial en Glasgow. En marzo de 1941 la ciudad fué atacada por el ejército aéreo alemán, dejando tras de sí un gran número de muertos, muchos más heridos y numerosos daños en infraestructuras. Todo esto hace que Cernuda se encierre más en su soledad y sus recuerdos.

La máxima expresión de estos recuerdos se encuentra en Ocnos, cuya primera edición fue publicada en 1941 y en la que seguiría añadiendo poemas hasta 1963. El poemario contiene prosa poética llena de recuerdos andaluces así como el fragmento final del poema Jardín antiguo, uno de los más representativos del libro, que habla sobre los Reales Jardines del Alcázar de Sevilla:

«Hay destinos humanos ligados con un lugar o con un paisaje. Allí en aquel jardín, sentado al borde de una fuente, soñaste un día la vida como embeleso inagotable. La amplitud del cielo te acuciaba a la acción; el alentar de las flores, las hojas y las aguas, a gozar sin remordimientos.

Más tarde habrías de comprender que ni la acción ni el goce podrías vivirlos con la perfección que tenían en tus sueños al borde de la fuente. Y el día que comprendiste esa triste verdad, aunque estabas lejos y en tierra extraña, deseaste volver a aquel jardín y sentarte de nuevo al borde de la fuente, para soñar otra vez la juventud pasada[1]

Museo Kelvin, vistas desde la zona de la casa © Mar Hidalgo
Museo Kelvin, vistas desde la zona de la casa © Mar Hidalgo

Nada para él podía semejarse a su Sevilla natal llena de flores, fuentes, sol, reflejos dorados en el agua, amor, niñez y felicidad. Aunque Glasgow sea una ciudad llena de vida y gente amable, habría que darle la razón al poeta en que existe una diferencia abismal con Sevilla, esa Sevilla de colores y jardines en la que se crió sentado leyendo libros de viajes en la escalera de su casa.

Glasgow no caló en Cernuda pero Cernuda tampoco caló en Glasgow. Nada queda del paso del poeta por las frías tierras escocesas y, quizás, la mayoría de los españoles que se encuentran en esa ciudad ni siquiera sepan que un gran poeta español pasó allí los años más solitarios de su exilio.

En el año 1943 condiguió un puesto como lector en la universidad de Cambridge y dejó, totalmente feliz, la ciudad de Glasgow, aquella que tanto había odiado, aquella que le había dado su madurez poética a base de soledad y recuerdos del pasado.

[1] Luis Cernuda, “Jardín antiguo”, Ocnos,  Cap. 17.

Graduada en filología hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente asentada en Glasgow (Escocia). Trabaja de camarera pero en su tiempo libre ejerce de profesora de español en casa. Amante de la literatura y el arte pero, sobre todo, amante de viajar con su cámara.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *