Manjares gallegos, una suculenta tradición

Siempre nos ha gustado, a todos, reunirnos alrededor de una mesa. En una reunión familiar o de amigos confluyen los vínculos humanos y éste es un conjunto de elementos donde cada cultura expresa su ser. En Galicia la cultura es rica y, por supuesto, también los manjares cuya preparación es laboriosa, requieren de minuciosidad. Las recetas forman arte de la tradición gallega y se pasan de una generación a otra como si de una herencia se tratara. Como era de esperar, el mar aporta muchos de los ingredientes de la gastronomía gallega pero no hay que olvidar que en estas tierras, donde la lluvia es usual, la tierra es fértil y proporciona productos de gran calidad.

Del Atlántico sale unos de los mejores mariscos, el que viene de Galicia es muy apreciado en toda la Península y no falta razón. Las aguas salinas le dan un sabor especial a las vieiras, los langostinos y las navajas longueiron, que se pescan en la zona de Rias Altas. En Finisterre, donde los romanos pensaban que se terminaba el mundo, se puede degustar una mariscada admirando las aguas y los acantilados del golfo, Además, el viajero que se decida contentar su paladar con las delicias del mar podrá visitar las misma loncha donde se ha subastado el marisco que en poco tiempo se servirá en los restaurantes de la playa.

manjaresgallegos2
© Nora Rivas

O Pulpo a Feira es otro de los platos que los gallegos preparan como nadie y si se acompaña con una xarra e cuencas de viño la buena sobremesa está asegurada. Es habitual encontrar pulpo condimentado así en la mayoría de bares y restaurantes, la misma forma de servirlo invita a la comunidad de las personas con las que se comparte el vino y la bebida, ya que con un palillo todos comparten esta tapa con generosidad y educación. Asimismo, en un encuentro no puede faltar tampoco la diversión y la picaresca y para esto están los pimientos de Padrón, uns pican e outros non. Se trata de una variedad de pimiento originario del cultivo agrícola de la parroquia de Padrón, A Coruña, donde los monjes franciscanos regresados de América durante el siglo XVI habrían adaptado el cultivo de aquellos lugares. Estos pimientos gozan de gran sabor pero tienen una pequeña particularidad, algunos resultan extraordinariamente picantes, así que cuando se tome uno del plato hay que estar preparado para la posible sorpresa.

© Nora Rivas
© Nora Rivas

El clima gallego incita a comidas calientes y contundentes y su variedad gastronómica no está falta de este tipo de platos. La sopa es una buena opción para días fríos y lluviosos, la típica gallega contiene como ingrediente principal los grelos, una verdura casi idéntica al kai lan, planta que forma parte de la cocina china. Un tazón y una manta en días de invierno o noches en una aldea darán un momento cálido y reconfortante. Aún así, lo que realmente ofrecerá una diversidad de sensaciones y gustos en el paladar es el alimento estrella: la empanada, una masa de harina, agua y levadura que se puede rellenar de cuantiosas maneras. La que nos acerca más a la esencia de los gallegos es la de cebolla, pimientos y zamburiñas, una especie de molusco bivalvo. Así, de esta forma queda patente la dualidad de la gastronomía gallega, en la que confluyen tanto los alimentos del mar como de tierra creando una harmonía de sabores que sólo en Galicia se pueden encontrar.

© Nora Rivas
© Nora Rivas

La curiosidad por el mundo la llevó a desarrollar sus dos grandes pasiones: leer y viajar. La tercera derivó de la necesidad de transmitir lo que con las dos primeras descubría, escribir. Licenciada en Humanidades, especializada en literatura y cultura contemporánea que complementa con un postgrado en Gestión y Marketing Editorial, pretende perderse entre el maremágnum de culturas de nuestros tiempos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *