Montmartre, un recorrido por las calles de Amélie Poulain

Amélie no existiría sin Montmartre, el barrio que la vio nacer en la gran pantalla. Este personaje nació por el año 2001 de la mano del director Jean-Pierre Jeunet y encarnada por la actriz Audrey Tautou. Muchos son los curiosos que visitan este rincón parisino por el que este personaje de ficción paseaba y fantaseaba con sus más peculiares anécdotas. Nuestra colaboradora Ana Rocío Dávila os hace un pequeño recorrido en este artículo

París es una ciudad tan inmensa y por la que han pasado tantos artistas que perseguir los pasos de todos ellos nos resultaría imposible, al menos para un viaje que no supusiera mudarnos a esta ciudad durante varios años.

Muchas han sido las razones que nos han movido a querer visitar sus calles. En mi caso, por ejemplo, fue aquella lectura romántica de Víctor Hugo de un París, casi extinto, que se expandía desde Notre Damme, haciéndonos soñar con edificios que hoy no existen o los pintores de finales del siglo XIX. Todos ellos embriagados por las bailarinas de can-can y la absenta, o, por que no, esa fantástica novela de Julio Cortázar que nos hacía enamorarnos de una bohemia desgastada y seguir los pasos de la más hermosa de las uruguayas bajo la lluvia gris de la ciudad.

Sin embargo, como solo tenemos unos días para verla, seguiremos el rastro de una famosa parisina de la gran pantalla: Amélie Poulain, residente en Montmartre. Así que partiremos de ese barrio para conocer el día a día de esta divertida joven.

Una vez instalados en uno de los muchos hoteles y hostales de la zona, que ofrecen precios para un amplio abanico de bolsillos, estamos listos para comenzar nuestro viaje. Es nuestro primer día en la ciudad y el emplazamiento escogido nos transmite sensación de calidez pues es como un oasis en medio de la gran urbe donde el olor del pan recién hecho se mezcla con el de las pequeñas queserías.

Cafetería Cafe de deux moulins © Núria A. T
Cafetería Cafe de deux moulins © Núria A. T

Saliendo de nuestro hotel no tendremos que bajar más que unas cuantas calles para llegar a nuestro primer destino: el Cafe de deux moulins. Era el lugar donde nuestra anfitriona trabaja durante el film y en el que se puede pedir el desayuno al más puro gusto de ella: una buena taza de café acompañada de una créme brulé recién hecha para que nosotros escuchemos el crujido del caramelo al golpearlo con el reverso de nuestra cucharilla para el postre.  Pequeños placeres que nos endulzan la vida.

Ya tenemos las energías renovadas para seguir descubriendo lugares en este pequeño rincón de París. Nuestro próximo destino pasará por proveernos de algunas piezas de frutas para el resto de la mañana. Nada mejor que una golosina sana para ir reponiendo fuerzas y, para ello, nos desplazaremos hasta la Rue des trois fréres donde, en una de sus esquinas, hallaremos nuestra siguiente parada: Au Marche de la Butte (emplazamiento escogido para L´épicerie Collignon), un bonito establecimiento de esquina que saca sus cajas bien ordenadas de frutas a la calle. En este instante sentiremos una atracción terrible por hundir una de nuestras manos en los sacos de semillas que recordamos en su entrada. Pero no tendremos más remedio que dejarle este placer a la ficción y conformarnos con una buena bolsa de fresas para el camino

Montmartre © Núria A. T
Montmartre © Núria A. T

Seguiremos nuestro viaje hacia la hermosa Basílica del Sagrado Corazón (Sacre Coer), eso sí, no iremos directos porque esta zona se merece que uno se pierda en las laberínticas calles que la conforman. Es una obligación detenerse a ver el molino que inspiro a Auguste Renoir en su cuadro titulado Baile en el Moulin de la Gallete, también autor de El almuerzo de los remeros. Si recordamos la película, nos viene a la memoria el hombre de cristal, vecino de Amélie, que pinta con obsesión todos los años este último. También merece detenerse a ver pintar a los artistas de la  Place du Tertre y, con un poco de suerte, incluso nos llevemos un retrato a buen precio para poner en casa.

Estas calles, llenas de pinturas y boinas para todos los gustos y colores, desembocarán en el Sacre Coer aunque antes de entrar es obligado acercarse al mirador que forman las inmensas escaleras situadas ante el frontón principal. Quizá uno de los puntos más altos donde hay una panorámica hermosa de la ciudad. Tras este pequeño receso ya estamos listos para entrar. Os recomiendo hacer coincidir este momento con el misal de mediodía ya que es increíble notar cómo parece que la voz de las monjas cantando embriaga toda la Basílica. Una experiencia musical de la cual disfruté mucho personalmente.

Después de esta maravillosa mañana toca acercarse a algún puesto de comida y hacernos con algo que llevar de vuelta al hotel, lugar donde tomaremos una buena ducha antes de seguir nuestro viaje cinéfilo por la ciudad.

Por la tarde montaremos en el metro de la estación Abesses y nos dirigiremos a la Cité (primer distrito de París) donde nos espera la majestuosa Notre Damme para dejar caer sobre nosotros, en su interior, los colores del rosetón  rodeados por sus muros góticos. Tras la visita podemos hacer un pequeño descanso y tomarnos un crêpe, en un puesto ambulante naturalmente.

Ya estamos en el segundo día y podemos volver, si queremos, a repetir la experiencia del día anterior. Volver al café Cafe de deux moulins y recargar nuestras energías con el desayuno preferido de nuestra anfitriona. Finalizado el petit déjeuner, se puede caminar por la ciudad hasta el Canal Saint Martín. Si el tiempo nos acompaña podremos disfrutar de un encantador picnic mientras nos imaginamos, sobre el puente de una de las esclusas, que hacemos saltar guijarros sobre la superficie del agua del canal.

Llegados a este punto y, después de haber seguido los pasos de Amélie durante un par de días, me gustaría dejaros una última recomendación. Esta vez para la cena: el local se llama Le Potager du pére Thierr. El local se encuentra en la misma calle de L´épicerie Collignon. Este pequeño restaurante familiar ofrece un  precio razonable donde podréis disfrutar de un ambiente agradable, de un buen plato de comida y, si vuestro bolsillo lo permite, acompañar la cena de una buena botella de vino francés.

Espero que podáis disfrutar en vuestro próximo viaje a París de este pequeño itinerario de dos días que, a través de los ojos de Amélie Poulain, nos muestra una pequeña parte de esta gran ciudad.

Actriz sevillana y especialista en indumentaria teatral licenciada por la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. Ha trabajado en montajes como “Caballo rojo” de SÍNDROME LEMMING como actriz principal, “Tres colores” de la compañía Satélites y en distintas salas de teatro independiente. Esta artista escénica, no solo se dedica a la interpretación, dispone de amplios conocimientos sobre moda y estética.

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