Museu del Cinema de Girona, un recorrido por la historia de la imagen

El pasado año la ciudad de Girona pasó a convertirse en destino turístico altamente recomendado, no solo albergar los meses de verano el rodaje de la segunda parte de la secuela de Ocho apellidos vascossí hablamos de Ocho apellidos catalanes-, sino por ser uno de los escenarios escogidos por la cadena norteamericana HBO para dar vida a uno de los reinos del universo fantástico de la serie Juego de Tronos, aclamada serie de éxito internacional. El rodaje de su sexta temporada trajo a la ciudad de piedra curiosos, fanáticos de la serie, la prensa del mundo mundial y no tardaron en salir spoilers y anécdotas del rodaje por doquier. Quizá lo que no se conozca tan bien es que la ciudad catalana está conectada con el cine de una forma mucho más profunda, y no hablamos de su coqueteo con los rodajes y las producciones cinematográficas que se ruedan al año. Los que paseamos por sus calles sabemos que Girona y el cine van unidos a un nombre: Tomás Mallol. La pasión por el séptimo arte de este cineasta y publicista catalán, afición que le vino desde su infancia cuando veía las proyecciones ambulantes que pasaban por su pueblo natal de Sant Pere Pescador en la Costa Brava, le llevó a reunir una colección única de objetos – aproximadamente unos 20.000 entre aparatos, accesorios, documentos, revistas y libros – que explican los 500 años de la historia de la imagen o lo que podría decirse como los antecedentes de lo que todos conocemos como séptimo arte. Su amor por todo lo relacionado con el mundo cinematográfico le llevo también a interesarse por los aspectos técnicos (la óptica, la iluminación el arrastre de la película) hasta el punto de montar uno para hacer pases de películas a su entorno más cercano. Quizá no es uno de los nombres que puedan sonar dentro del mundo cinéfilo de nuestro país pero a sus espaldas se encuentran unos 31 cortometrajes premiados mundialmente y fue el fundador de la Unión de Cineastas Amateurs (UCA). Pero quizá lo más llamativo de su carrera sea su perfil de coleccionista de cine, un legado que donó al Ayuntamiento de Girona después de 25 años de una ardua búsqueda de objetos únicos. Una parte extensa de esta colección tenemos la gran suerte de poder ver y apreciar en el Museo del Cinema, podríamos decir el más completo de este país sobre la materia, y que se ubica en un céntrico edificio del s. XIX conocido como ‘La Casa de las Aguas’, ya que antiguamente se ubicaba las oficinas de la compañía en la ciudad.

Espectáculo de sombras Karagoz © Núria A.T
Espectáculo de sombras Karagoz © Núria A.T

LA HISTORIA DE LA IMAGEN A TRAVÉS DE LOS OBJETOS

Solo una vez recorridas las tres extensas plantas del edificio que albergan las exposiciones permanentes y temporales nos podemos hacer una idea de la exclusividad y el carácter pedagógico que tiene el museo. Porque si hay algo que atrae de este museo es el carácter educativo combinado con una atracción lúdica e interactiva que ayuda a conocer el origen del séptimo arte y, sobre todo entender, como ha evolucionado a lo largo de su historia desde el espectáculo de sombras, que se originó en el continente asiático, hasta la invención del aparato cinematográfico de los hermanos Lumiére.

Podríamos extendernos infinitamente sobre la historia de cada uno de los objetos expuestos, que son muchos, pero como amante que soy de las culturas lejanas pongo hincapié en lo que a mi me impresiona de lo que exhibe este museo.

Sombras de la de isla de Java © Núria A.T
Sombras de la de isla de Java © Núria A.T

El arte de las sombras. Los espectáculos de sombras se puede considerar el antecedente más remoto del cine y el Museo del Cinema es el lugar idóneo para empaparte de todo lo que hace referencia a este arte. Se originó en el continente asiático aunque la ubicación es difícil de definirla. Algunos estudios dicen que el afán del ser humano por captar el movimiento lo tenemos que remontar a la isla de Java (Indonesia) aunque otros sitúan su origen en China y que de aquí se difundieron hacia la India. A través de una exposición extensa de objetos de estos países nos explica como estas representaciones estaban conectadas con una simbología religiosa y explicaban historias mitológicas de la tradición oral. En Java recibían el nombre de “Wayang Kulit” y se representaban héroes, demonios, monstruos y todo tipo personajes mitológicos con figuras que estaban hechas de piel de animal y coloreadas de forma artesanal. Esta técnica la vemos bastante similar en la cultura hindú donde presentaban poemas épicos de Mahabharata y Ramayana. La exposición también nos muestra como, a partir del s.XIV, los espectáculos de sombras son importados a Occidente y comienzan a hacerse populares en Turquía y Grecia, sobre todo a través del personaje Karagoz. Las representaciones pierden su carácter religioso y se convierten en un espectáculo lúdico de sombras negras con la finalidad de entretener a los niños. Un boom que causó más tarde una gran afición en la Francia de principios del siglo XIX.

Imágenes a través de un agujero. Si hay una sección en el museo por el que merezca la pena pasar horas extensas es, sin duda, delante de la excelente colección sobre la evolución desde la invención de las cajas oscuras hasta las linternas mágicas y las cajas de ópticas. Se dice que fueron los inventos más sonados justo antes de la invención del primer cinematógrafo o al menos los que tuvieron una extensa moda. De las linternas mágicas se dice que son las precursoras del proyector de diapositivas. Consistía en una cámara oscura con un juego de lentes y un soporte corredizo en el que se colocaban transparencias pintadas sobre placas de vidrio. Estas imágenes se iluminaban con una lámpara de aceite y tenían una chimenea para evacuar el humo. Se pusieron muy de moda durante el siglo XIX y se utilizaba en su mayor parte para fines educativos o científicos. La colección es extensa y pueden verse algunas muestras de linternas mágicas como las que vendió Lapierre Carrée (Francia), The Henderson Ames Company (USA), Georg Carette & Co (Alemania), Butcher & Sons Ltd, (Reino Unido). Mención especial tienen las variantes de lámparas mágicas que se le dio a mitad del siglo XIX. Algunas se elaboraron más pequeñas y sirvió para entretener a los niños en las casas y otra variante, la Fantasmagórica, donde la linterna tiene ruedas para alejarla y acercarla. El aprato se colocaba detrás de la pantalla con tal de reflejar espectros, fantasmas demonios y monstruos para provocar sustos al espectador.

Colección lámparas mágicas © Núria A.T
Colección lámparas mágicas © Núria A.T

Las linternas mágicas dieron paso a lo que llamamos las cajas ópticas. Podemos aventurarnos a decir que fue el primer motivo para que alguna persona con alma aventurera tuviera un motivo para embarcarse en un barco o coger un caballo y descubrir parajes lejanos. ¿Pero qué eran estos aparatos? Se pusieron muy de moda en Europa durante la etapa de 1750 a 1860 y se les conocía bajo el nombre de Mondo Nuovo, Boîte de Optique, PeepShow, Titirimundi o Mundi. Se encontraba en las ferias itinerantes y permitía ver una imagen del mundo a través de un agujero. Por aquella época, sin más medio informativo que el oral, el hecho de poder utilizar un aparato que te enseñaba un pedacito del mundo se convirtió en toda una revolución y la gente tenía ganas de conocer acerca de las historias sobre ciudades lejanas y exóticas como Turquía, Persia, China, Babilonia o Palmira así como las ciudades más famosas de Europa como París, Roma, Londres o Venecia. Viajar por aquel entonces estaba solo al alcance de unos pocos privilegiados y es, por ese motivo, que las linternas mágicas universalizaron la imagen antes de la invención de la fotografía para captar el instante. Las personas veían imágenes de ciudades con sus majestuosos palacios, jardines, iglesias y monumentos más llamativos pero también había imágenes que podían explicar algún acontecimiento histórico, dependía del feriante darle más o menos emoción a la historia. El museo tiene una amplia exposición de estas imágenes que proyectaban estos aparatos que recibían el nombre de vistas ópticas y estaban elaboradas con la técnica del aguafuerte. Sin duda la pieza más llamativa de la colección es la caja óptica más grande que se conserva: una estructura de madera pintada con colores vivos y en forma de L. Era plegable y albergaba cinco ópticas con lentes. Esta pieza excepcional se encontró en una masia de Osona en el año 2000 y se incorporó a la colección del museo ese mismo año.

Caja óptica con una imagen © Núria A.T

Caja óptica con una imagen © Núria A.T

 

FOTOGRAFIA, MOVIMIENTO Y LOS HERMANOS LUMIÉRE 

Todos sabemos que el origen del cine se encuentra en las imágenes instantáneas y el movimiento. Para entender como se llega al aparato que crearon los hermanos Lumiére merece la pena hacer un repaso por dos secciones imprescindibles. Por un lado, es muy recomendable también detenerse a ver la parte de fotografía y ver de forma explicativa como evoluciona la imagen a través de diferentes técnicas. Se pueden ver piezas excepcionales, de un total de 296, como la cámara fotográfica de laboratorio, la primera cámara de viaje de Eugene Derogy – precursor de la fotografía-, daguerrotipos, cámaras fotográficas de cajón o una de las primeras Kodaks. Y, por otro, la sala de los juegos ópticos donde podemos ver una serie de esparcimientos que se basa en la técnica científica de la resistencia retiniana. Es decir, una imagen permanece en la retina durante unos instantes después de divisarlas. Con esto la sala muestra una extensa colección, que además se puede tocar, de juegos como el taumatropo, el fenaquistoscopio, el zootropo, el praxinoscopio (obviaremos hacer un comentario sobre cada uno porque entonces se pierde el encanto de visitar esta sala).

praxinoscopio © Núria A.T
praxinoscopio © Núria A.T

La conjunción de estas técnicas fue lo que le llevo a Thomas A. Edison y su ayudante Dickson a crear el kinetoscopio, un visor individual que permitía ver las imágenes de una película de 35 milímetros. La idea se les ocurrió después de ver trabajo del pionero en fotografía Eadweard Muybridge y su obra e intentaron ir más allá conjugado imagen y sonido en un mismo aparato. Pero los hermanos Lumiére vieron que este invento de Edison, lejos de disfrutarlo una persona sola introduciendo una moneda, se les ocurrió que podría proyectarse en una pantalla grande y, de este modo, lo podría disfrutar más gente y no una única persona. Es así como, a finales de 1894, los hermanos Lumiére solucionaron el problema de proyección del invento del Edison y crearon el primer aparato cinematográfico.

Copia del primer aparato cinematográfico de los hermanos Lumiére © Núria A.T
Copia del primer aparato cinematográfico de los hermanos Lumiére © Núria A.T

La última parte del museo se puede ver la evolución de la industria cinematográfica tal como la conocemos hasta nuestros días: la primera proyección pública que se realizó con el invento de los hermanos Lumiére, las primeras películas mudas, en blanco y negro, el museo exhibe algunas proyecciones de Georges Méliès quien fue el artífice del trucaje en la historia del cine. También como el cine fue evolucionando a la par que fue mejorando los avances tecnológicos como la mejoras en cámara de filmar, la luminosidad, el formato de pantalla, el sonido, el color, la producción etc. La persona que visite esta sección podrá ver un total de 98 cámaras, proyectores y accesorios de los primeros 25 años de la industria cinematográfica. Toda una joya.

Cámaras de rodaje y proyector © Núria A.T
Cámaras de rodaje y proyector © Núria A.T

La última sala, el Hall de la fama, se puede ver fotografías de coleccionista de las grandes estrellas del cine de Hollywood de todos los tiempos así como objetos de algunas de las grandes producciones de cine norteamericano.

Trajes de películas © Núria A.T
Trajes de películas © Núria A.T

El Museo del Cinema entiende que una de sus funciones principales es de carácter educativo. Por eso mismo, la exposición no solo se completa con esta extensa exhibición de la historia de la imagen. El museo también cuenta con el Institut d’Estudis del Museo del Cinema que organiza cursos, ponencias, seminarios y fomenta la investigación en el arte y la técnica de séptimo arte y la imagen. También cuenta con una biblioteca especializada que posee un catálogo de más 4.000 obras y un área educativa para acercar a las escuelas el conocimiento y el acceso al patrimonio del museo.

GIRONA, PLATÓ DE CINE

Parece ser que la capital gerundense alberga todos los ingredientes para ser un plató de cine sin apenas maquillarse. Girona, ya de por sí, es un escenario mágico con 2.000 años de historia a sus espaldas. Bien conservado, su Barri Vell encandila a todo el aquel que la visita por los tesoros que alberga en cada uno de sus rincones como su Catedral, la más ancha de todas las de estilo gótico, sus casas colgantes de colores o un barrio judío considerado el mejor conservado de todo el país. Con anterioridad había galanteado con el cine y las grandes superproducciones cinematográficas. El revuelo que causó Ava Gardner durante el rodaje de Pandora y el holandés errante todavía se encuentra en el imaginario colectivo de los gerundenses. Pero ha ido acercándose al séptimo arte a través de las décadas y llegando a rodar, como mínimo, una película al año y hasta más de 30 rodajes si contamos los spots publicitarios. La ciudad catalana ha sido escenario de rodajes como Los soldados de Salamina (2001), El Perfume. Historia de un asesino (2006), El monje (2010) o Tengo ganas de ti (2012) por citar algunas. Pero, sin duda, y después de lo que os hemos explicado lo que más valor le da a esta ciudad catalana es que alberga en su casco urbano una de las colecciones más completas de toda Europa del séptimo arte y por la que vale la pena perderse un día para descubrir estas reliquias que esconde el museo de Tomàs Mallol.

Fotograma El Perfume
Fotograma El Perfume

 

Licenciada en Humanidades, especialidad Arte, y Periodismo por la UPF. También ha cursado posgrados de Marketing digital y Social Media. Periodista que ha trabajado para diferentes medios y empresas del ámbito cultural. Se considera comunicadora cultural en todas sus vertientes siendo el arte, la fotografía y los viajes su pasión.

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